El recuerdo de un buen hijo
Un 19 de diciembre de 1971 te recibías de profesor de piano Roberto Quinteros, qué alegría; un 19 de junio de 1981, te recibías de médico, otra gran alegría, y un 19 de febrero de 2014, cerraste los ojos para siempre.

Miércoles 19 de Marzo de 2014

Un 19 de diciembre de 1971 te recibías de profesor de piano Roberto Quinteros, qué alegría; un 19 de junio de 1981, te recibías de médico, otra gran alegría, y un 19 de febrero de 2014, cerraste los ojos para siempre. Qué dolor para nosotros, tus padres, para tus hijos, tu esposa, tus parientes, tus colegas del quirófano, del consultorio, del hospital, tus colegas del cuartel de bomberos que hicieron la guardia y luego te acompañaron hasta el cementerio. A esas formaciones de ceremonia y a las sirenas que resonando en toda Firmat no las olvidaremos jamás. Tuviste una vida a mil por tu profesión y preocupación por quienes necesitaban mejor salud, también el Papa Francisco rezó por tí, así me lo hizo saber a través de una afectuosa carta. Hoy tus amigos de aquí se enteran y sollozan, con ellos compartiste congresos médicos sobre medicina de emergencia, rescate de accidentados y tratamiento del rescatado realizados en Argentina y países vecinos, siendo miembro titular de la Asociación de Médicos de Emergencia de la República Argentina. Sufren tu ausencia los amigos de la música, los del conjunto Trama, brillante quinteto de médicos donde fuiste primera guitarra y primera voz. Recibimos mensajes de dolor de quienes compartieron contigo la profesión y los viajes al exterior en representación de la provincia, cuando fuiste director de Atención Primaria y luego subdirector del Hospital Centenario.Qué orgullo. Fuistes un buen hijo, estudioso, valiente, sincero. Nos amábamos mucho, te cuidamos y nos cuidaste siempre. Te fuiste en paz el pasado 19 de febrero, qué casualidad. Ya nos encontraremos donde Dios dispone para los buenos seres humanos; por lo tanto, te decimos hasta pronto “doc”.

Regalado Quinteros Rodríguez y Alicia Acosta Sayaga