Edición Impresa

El Rally Dakar 2009 pasó por los caminos de Sudamérica y dejó un balance positivo

Que fantástica la fiesta! Pero todo llega a su fin. Las máquinas del Rally Dakar cerraron el show iniciado dos semanas atrás con un colorido desfile por avenidas del barrio porteño de Palermo. Los motociclistas holandeses y el piloto norteamericano Robby Gordon, tercero entre los autos...

Lunes 19 de Enero de 2009

Que fantástica la fiesta! Pero todo llega a su fin. Las máquinas del Rally Dakar cerraron el show iniciado dos semanas atrás con un colorido desfile por avenidas del barrio porteño de Palermo. Los motociclistas holandeses y el piloto norteamericano Robby Gordon, tercero entre los autos, fueron los que dieron un cierre más artístico a esta competencia que por primera vez se desarrolló fuera de Africa.

  De esta manera concluyó el Rally Dakar, que en los anuncios previos, si bien eran optimistas, quizás no previeron que una competencia añeja y con historia, pero novedosa e inédita por estas latitudes, despertaría tal interés en el público, ni que le pondría un colchón de plumas al exigente desafío de los participantes.

  El Rally Dakar, que por primera vez se escapó de Africa por amenazas terroristas, llegó este año a Argentina y Chile, en su trigésima edición, para correr por las pampas, sortear caminos rurales y pedregosos, batallar contra altas dunas y hacerle frente al calor insoportable del desierto, como siempre, como nunca.

  Llegó tímido, examinando el panorama de reojo, casi con desconfianza. Seguramente se fue lleno, con la frente bien alta, sabiendo que las puertas quedan abiertas para el futuro y que será bien recibido, como esta vez, cuando miles y miles de personas presenciaron la largada y la llegada, y acamparon al costado de los caminos para ver pasar las imponentes máquinas.

  Por allí pasaba en su cuatriciclo Can Am con sus sueños sobre cuatro ruedas Marcos Patronelli, gestor de la mayor hazaña conseguida por un argentino en el Dakar.

  El piloto de Las Flores, nuevo héroe, resultó ganador no sólo de tres etapas sino de un reconocimiento que se espera no sea efímero ni exitista. Al cabo subcampeón del sólido checo Josef Machacek, pero que más da, si aprobó con un amplio margen su debut en el Dakar.

  Por estas tierras pasó también el Volkswagen del oportunista sudafricano Giniel De Villiers, quien aprovechó primero la descalificación del qatarí Nasser Al Attiyah y luego el abandono de Carlos Sainz para erigirse como el mejor piloto en autos.

  El público fue testigo de la consistencia y regularidad del español Marc Coma, protagonista de un comienzo sensacional que le permitió sacar la ventaja necesaria para imponerse sin objeciones en motos, donde el dominio de las KTM fue abrumador.

  La victoria en camiones, especialidad por demás particular, fue para el ruso Firdaus Kabirov en una dura lucha final con su compatriota Vladimir Chagin.

  El Dakar dejó como resultado desfavorable la muerte del motociclista francés Paul Terry y varios heridos. Uno de ellos un rosarino. Esas fueron las notas tristes en una competencia que por exigente, permite presagiar sucesos adversos como esos. En el caso de Terry, la organización mostró el lado flaco por la demora en ir en busca del piloto que envió el mensaje de que se encontraba parado. Una equivocada información dando cuenta de que había llegado al vivac empeoró la situación. A Terry lo encontraron dos días después de haber muerto en un paraje aislado de La Pampa.

  Pero la competencia en Sudamérica no dejó grandes espacios para la crítica y su balance es altamente positivo. Por ese motivo, por estos lares ya se piensa en albergar la edición 2010, aunque se rumorea que algunos países del sur y del este de Africa surgieron como competidores.

  Si de atender la opinión de los pilotos participantes y la masiva convocatoria se tratara, el Dakar debería volver a Argentina y Chile si es que no regresa a su escenario original. Ahora, por lo pronto, sólo se trata de esperar. 

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS