Domingo 15 de Septiembre de 2013
"Los vecinos saben más que nosotros y tenemos miedo. Toda la información que tenemos es del diario, de la tele. Tenemos miedo hasta de ir al juzgado, pero nos vamos a mover para que no quede impune porque hoy fue él y mañana puede ser otro. ¿Qué nos espera con gente tan monstruosa en la calle?". Con más dudas que certezas, Marina Ayala busca respuestas para entender por qué aplicaron tanta crueldad para matar a Luis.
Los investigadores dicen que el chico era soldadito narco. Sus hermanas no pueden confirmarlo y tampoco lo niegan. Pero piden que el caso se investigue en relación con hechos que estuvieron ligados al narcotráfico. La principal línea de la investigación que conducen la jueza Mónica Lamperti y el fiscal Aníbal Vescovo remite a la destrucción del búnker de 27 de Febrero al 7600, a la vuelta de la casa del muchacho, volteado a mazazos por vecinos el 19 de agosto pasado.
Ese acto derivó en cruentos ataques. A cuatro cuadras de allí fue prendida fuego con querosén y apagada antes de que llegara la ambulancia, una chica de 19 años que quedó en graveísimo estado y con quemaduras en el 80 por ciento de su cuerpo. Se presume que huyó con dinero y drogas cuando el búnker fue derribado.
Luego fue asesinado Luis Cuevas. Una fuente de la causa dijo que pudo ser por un "vuelto" o porque se habría negado a "trabajar" en un nuevo lugar. "Para mí esto fue un arreglo de cuentas, por eso tenemos miedo", reflexiona Marina. "Sabemos que hay un juez en la causa de Los Monos (por Juan Carlos Vienna) que está amenazado y con custodia. ¿Qué podemos esperar nosotros, que somos pobres? Nos pueden hacer cualquier cosa", planteó. La familia reclama que se investigue la muerte de Luis en relación con lo ocurrido días antes en el barrio. Incluso el secuestro de un testigo de la megacausa de Los Monos que fue retenido ocho horas el mismo sábado que mataron a Luis. Eso ocurrió a sólo dos cuadras de donde fue hallado el cuerpo del joven.