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"El que no está dispuesto a transgredir, mete la cabeza en la mediocridad", afirma la actriz Anita Martínez

La actriz disfruta de su mejor año: ganó "Bailando por un sueño" y ahora lo corona con una exitosa temporada en Carlos Paz

Sábado 31 de Enero de 2015

Anita Martínez tuvo un año sensacional: ganó el concurso "Bailando por un sueño" junto a su pareja de baile, Marcos "Bicho" Gómez, y -gran amante de los animales- pudo cumplirle el sueño a los 400 canes y caballos del Refugio San Francisco de Asís. Junto al Bicho, besó, manoseó y deslumbró al jurado integrado por Moria Casán, Nacha Guevara, Marcelo Polino y Soledad Silveyra. ¿Y cómo olvidar las noches en que hizo llorar de risa al público con sus personajes de Adelmar y Pupé, o cuando le tiró tortazos en la cara al mismísimo Marcelo Tinelli? Martínez logra, aunque sin proponérselo, traspasar la pantalla y generar la carcajada más auténtica.

La actriz y bailarina que le ganó a Hernán Piquín en la final de "Showmatch", está realizando una exitosa temporada en Carlos Paz junto a Gómez en la obra "Anita y el Bicho, una historia de humor", y en una charla exclusiva con La Capital, cuenta todo sobre su gran año. "Saludá a Luciana", le dice Anita a su perra Susú que tiene la cadera quebrada porque la atropelló un auto. "Estamos esperando que suelde, la tengo que levantar upa", relata mientras intenta que Susú hable por teléfono.

Martínez es la antítesis de Elle Woods, la protagonista de "Legalmente Rubia". Es morocha, no tiene rasgos de divismo y no le preocupa si la ven sin maquillaje. "A veces me dicen ¿no da para que te maquilles un poco, te pintes las uñas, te pongas otra remera?", cuenta riéndose. Sin embargo, ambas -Anita y Elle- tienen el mismo sueño: darle voz a los sin voz, a los animales. Y después del "Bailando..." lo hizo realidad.

¿Qué votó la gente y el jurado para que sean los campeones de "Bailando por un sueño"?

—Fueron una sumatoria de cosas. El sueño fue decisivo, y el hecho de haberse reído también. Durante todo el año tratamos de no entrar en ninguna polémica y no engancharnos del lado choto de las cosas. Nosotros somos humoristas y lo que queríamos lograr era que la gente se divierta pase lo que pase. La verdad es que pensábamos que en la segunda o tercera gala nos íbamos... No pensábamos en ganar, sino en mejorar. Querer ganar es una pelea al pedo... De a poquito tratamos de hacer las cosas mejor dentro de lo que podíamos dar en medio de tanta gente talentosa y querida como Hernán Piquín, Laura Fidalgo, Maximiliano Guerra, Eleonora Casano, Noelia Pompa, Peter Alfonso. Me parece que fue un año re lindo para el programa también.

¿Qué significó para vos haber ganado el certamen?

—Estamos súper agradecidos con la gente por habernos acompañado en este sueño que era nuestro objetivo mayor. Tengo una gran lucha por los animales y esta es la primera vez que gana un sueño con animales. De a poco hacemos todo lo posible para concientizar para que la gente adopte y no compre, que tenga tenencia responsable y sepa lo que es cuidar a un animal. Creo que todo tiene que ver con los valores. Cuando cuidás a la naturaleza empezás a entender un montón de cosas. Yo estoy re contenta. La votación fue bastante dividida, la mitad de la gente nos votó a nosotros y la otra a Piquín, mi hermano del alma.

¿En qué consiste concretamente el sueño?

—El sueño consiste en hacer un centro de atención veterinaria en el refugio San Francisco de Asís, que alberga a más de 400 perros y caballos rescatados en situación de calle, abandono y maltrato. Ahí los recuperan y los dan en adopción, pero no se adoptan 400 perros en un día, es un largo trabajo de campaña. Entonces necesitan un lugar para hacer radiografías o poder esterilizarlos. No sabés lo que es llegar al refugio y ver a los 400 perros en 4 patas, es tremendo. Los perros no tienen voz, si no fuera por nosotros ellos no tendrían voz en este mundo tan hecho para los humanos.

Como el personaje de Reese Whiterspoon, en "Legalmente Rubia", que lucha por hacer oír la voz de su perrita chihuahua y sus derechos...

—(risas) Nosotros tratamos de ayudar de la mejor manera posible. La gente nos dio el apoyo porque para muchos su gatito y perrito es su única compañía. El día que ganamos fue increíble, creo que nunca en mi vida voy a sentir una emoción mayor. Bueno, en el parto sentí una emoción mayor, pero... el hecho de poder comulgar con tanta gente del otro lado, es hermoso...

Durante el 2015, hicieron llorar de risa con sus imitaciones de Wendy Sulca y la Tigresa del Oriente, el viejo Adelmar y Titina, Pupé y el Borracho. Le diste piquitos a Nacha Guevara, le partiste la boca a Solita y a Moria, y hasta le tiraste tortazos de crema en la cara al mismísimo conductor. ¿Tinelli nunca les puso límites?

—¡Nunca! En un momento pensé que nos iban a decir "bueno chicos, hasta acá" Pero no, ni siquiera nos preguntaban "¿Che, hoy van a hacer algo en particular para que le preguntemos a Marcelo?" Nada de nada. Sorprendíamos todo el tiempo a la producción. Fue re peligroso meternos con Marcelo (risas) ¡y que él quisiera! Afortunadamente se generó algo muy lindo y a la gente le gustó. Marcelo nos dio una gran mano porque no podés hacer humor si el conductor no se copa. Le mandé un mensajito por Twitter para agradecerle por darme momentos de felicidad. Es hermoso decirle a alguien "Gracias por hacerme feliz".

¿Cómo ves la escena humorística en la televisión argentina?

—A los argentinos nos gustan los programas de humor. Creo que estamos en un momento bisagra, ya van a volver los programas de humor como antes, como "Juana y sus hermanas". Si bien no hay programas clásicos de humor argentino, como lo fue "Hiperhumor", que no me lo perdía nunca, el humor está diseminado en la televisión.

En este año de elecciones y en un momento donde el mundo está convulsionado por el atentado a la revista Charlie Hebdo y el ataque a la libertad de expresión. ¿Vas a seguir imitando a políticos?

—El que no está dispuesto a transgredir y hacer la diferencia, mete la cabeza adentro de la mediocridad. Pensá que Gasalla, en pleno proceso, hacía shows humorísticos con Perciavalle. Meterse con la libertad de expresión es muy delicado. Es una batalla que se ha ganado muchas veces, uno tiene que apostar a ser libre. Creo que el humor siempre tiene que ser respetuoso con la ideología política y la religión. Lo más importante es tratar de encontrar la tolerancia, una sociedad tiene que aprender a convivir con la diferencia.

¿Cómo surgió la idea de hacer "Anita y el Bicho, una historia de humor"?

—Las propuestas surgieron en mayo. En ese momento no sabíamos qué hacer porque recién arrancábamos, pero decidimos hacerlo. La idea de hacer un espectáculo propio juntos era genial así que acá estamos.

¿Qué se viene para el 2015?

—Soy fanática de la comida natural y orgánica, creo que somos lo que comemos. Tengo una huerta enorme desde hace muchos años, así que la idea para el año que viene es sacar una línea de comida orgánica para concientizar sobre lo que es comer bien. Por otro lado, hace un tiempo hago un espectáculo infantil con canciones de Maria Elena Walsh, y ahora, como hablo francés, voy a incluir canciones de afuera. Además, tengo mi unipersonal de humor terminado que empiezo en marzo, que me permite manejar mis tiempos por el colegio de mi hijo Lorenzo. Por ahora televisión no, porque ya tuve un año de exposición altísima, ahora cada vez que me rasco el culo en el balcón tengo que estar atenta (risas).

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