Viernes 19 de Octubre de 2012
Nuestra emblemática fragata Libertad, buque escuela de la Armada, está retenida, embargada en un puerto de Africa a instancias de acreedores del Estado argentino. Llama la atención que los medios de comunicación y los analitas políticos no hayan dado mayor difusión y evaluado esta bochornosa situación que debiera avergonzar a todos los argentinos. Durante décadas merced a los malos gobiernos ineficientes, corruptos y populistas nuestro país, nuestro pueblo vivió por encima de lo que producía, de su productividad, financiando esa situación ya sea con emisión monetaria (inflación) que provocó las hiperinflaciones de 1975 y 1989, o con endeudamiento externo (la fiesta menemista que provocó la crisis de 2001), y ahora con una presión tributaria asfixiante y el retorno de la inflación. Lo que ocurre con nuestra fragata es un alerta rojo de que se avecinan tormentas. Los legisladores que irresponsablemente aplaudieron en 2002 la declaración de default de Rodríguez Saa y Néstor Kirchner que refinanció parte de la deuda externa ofreciendo migajas a los acreedores que aceptasen y no pagando nada a los que con todo derecho se negaron, ¿creyeron ingenuamente que incurrir en cesación de pagos, en asumir posturas, incluso patoteriles, propias de deudores morosos y malos pagadores no iba a traer consecuencias? Pues bien, aparte de tener casi cortado el crédito externo necesario para nuestro desarrollo este episodio naval es la punta del iceberg y un serio anticipo. Parodiando el célebre cuento del rey desnudo la reciente crisis con los prefectos y gendarmes muestra que la reina está desnuda, es decir que tal como lo ha confesado públicamente el jefe de Gabinete, nuestra presidenta está imposibilitada de pagar a los empleados públicos sueldos decorosos en blanco, ya que para que estos perciban ingresos mínimos se los tienen que abonar en buena parte en negro, lo cual es pan para hoy y hambre para mañana para estos mismos empleados ya que cuando se jubilen percibirán jubilaciones míseras, mientras que los servicios de salud serán mediocres. Agreguemos el papelón del corte de luz que suspendió el partido Argentina-Brasil en el Chaco. Como dijo Shakespeare por boca de Hamlet "todo está podrido en Dinamarca" (la Argentina), y ello ocurre porque muchos no ven más allá de sus narices o piensan sólo con el estómago, recordando dichos populares. Mientras tanto el Titanic se encamina hacia los témpanos.
Raúl Miguel Ghione,
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