El puente vencido
Produce cierta angustia ver un gigantesco árbol abatido por la furia conjunta del viento y la lluvia, o un puente derrumbado por la fuerza devastadora del agua.

Domingo 11 de Noviembre de 2012

Produce cierta angustia ver un gigantesco árbol abatido por la furia conjunta del viento y la lluvia, o un puente derrumbado por la fuerza devastadora del agua. Así sucedió por ejemplo aquel fatídico 28 de septiembre de 1983, cuando la correntada de la laguna Setúbal puso de rodillas al legendario puente colgante, emblema de los santafesinos. Ahora le tocó el triste turno al puente sobre el arroyo San Lorenzo, que dejó interrumpida la comunicación directa entre la ciudad del mismo nombre y Puerto San Martín; una situación apenas minimizada por la utilización de dos pasos viales sólo aptos para vehículos livianos. Es como si, paradójicamente, su majestad la naturaleza atentara contra sí misma al dañar una imagen de su archivo paisajístico. Pero hay un daño muy superior aún, motivado por los grandes problemas que un puente destrozado origina en la comunidad. Unos dirán que faltó mantenimiento; otros que no se hicieron las necesarias obras hídricas en las tierras altas; y no faltarán quienes atribuyan tanto caudal volcado al cauce del arroyo a la impermeabilización de los campos debida a los nuevos métodos de labranza. El análisis corresponde a los especialistas; eso sí, no servirá de mucho porque según muestran las impactantes fotos de La Capital, el puente está diciendo su definitivo adiós. Escuché al intendente, Carlos De Grandis, decir que reiteradas veces formuló al gobernador Antonio Bonfatti un pedido de acceso a la autopista Rosario-Santa Fe, a través del puente emplazado en la ruta 18-S; y sostuvo que de haber tenido eco en tiempo y forma esas solicitudes, hoy la emergencia no sería tan grave. En una reacción meritoria autoridades puertenses y de Santa Fe, están implementando un acceso a la autopista para el tránsito liviano, aprovechando un viejo camino paralelo a la ruta 18-S. Nunca más dramática aquella expresión "mucha agua corrió bajo el puente"; y seguirá corriendo hasta que Puerto San Martín, un enclave portuario de excepcional importancia, deje de ser aislado, discriminado y postergado sistemáticamente por los funcionarios de turno. La acción de la naturaleza desbordada es letal; la acción de la falta de previsión y desconocimiento a los justos reclamos realizados, lo es más.

Edgardo Urraco