Miércoles 15 de Abril de 2009
"Más institucionalidad" prometió la presidenta en campaña y repite desde el atril cuando debe dar baños de democracia a sus palabras. Incumplió. El Congreso sólo funciona cuando los proyectos de ley son los oficiales e ingresan en comisiones que maneja el oficialismo. Ha dictado decretos de necesidad y urgencia que anteriormente a su gestión demonizó. Adelantó el cronograma electoral que ella misma siendo presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales priorizó, convirtiéndose en una ley imprescindible para tener previsibilidad democrática. El oficialismo juega nuevamente con los candidatos, esta vez al extremo de sugerir como tales a gobernadores e intendentes que anticiparon no asumirán sus nuevos cargos electivos. El populismo, como forma de ejercer el poder, se lleva adelante si y sólo si las instituciones no cumplen su cometido de resolver problemas de los ciudadanos. Todo se desborda, el conflicto crece, la movilización en las calles es permanente por distintos motivos. Será entonces un líder que se mostrará como solucionador y querrá plesbicitarse para mostrar y ganar más poder. El Estado soy yo. Los argentinos no tenemos buenas experiencias al respecto, hemos sufrido y necesitamos serenidad, diálogo e institucionalidad. Eso también es un modelo de país por el cual optar. Se intuye que en las próximas elecciones el pueblo lo hará saber.
Lidia Giovannoni, lidiagiovannoni@gmail.com