Edición Impresa

El PT, ante el desafío de lograr un cuarto período basado en sus avances sociales

Brasil a las urnas. Para llegar a los 16 años continuados al frente del gobierno brasileño, Lula da Silva y Dilma Rousseff deberán evitar el descontento que se evidenció en 2013.

Lunes 06 de Octubre de 2014

El Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil buscará en el segundo turno del 26 de octubre conquistar un cuarto mandato consecutivo al frente del gobierno nacional, apoyado en los notorios avances sociales alcanzados en 12 años de gestión.

Para lograr ampliar a 16 años su período en el poder —que ya es hoy el más largo desde la restauración democrática en 1985— el PT deberá neutralizar, no obstante, las dudas que rondan la economía y el rastro negativo de los escándalos de corrupción que salpicaron los gobiernos del ex presidente Lula da Silva y de su sucesora y candidata a la reelección, Dilma Rousseff (logró un holgado primer lugar con 41,5 por ciento de votos).

La marca positiva más sobresaliente de los tres gobiernos del partido de izquierda es la notable reducción del hambre y la extrema pobreza en el país, y constituye un arma poderosísima contra las amenazas de perder el gobierno nacional. El éxito en el combate a la pobreza fue ratificado días atrás por el Fondo de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), que excluyó a Brasil del "Mapa del Hambre", integrado por los países en los que más del 5 por ciento de la población sufre falta de alimentos.

Asimismo, datos oficiales indican que en la última década fueron generados 21 millones de empleos formales, el poder adquisitivo del salario mínimo aumentó un 71 por ciento y 36 millones de brasileños fueron rescatados de la miseria a través de programas como el "Beca Familia" y "Brasil sin Miseria", entre otros.

La economía, en contra. Sin embargo, el éxito de las políticas sociales se ve empañado por los problemas macroeconómicos que se han manifestado con mayor vigor durante el gobierno de Rousseff, quien asumió en enero de 2011. El crecimiento de la economía, que fue de 7,5 por ciento en 2010, cayó en forma dramática a lo largo de la gestión de Rousseff y para este año el gobierno se augura una expansión económica del 0,9 por ciento, porcentaje notablemente más optimista que el del mercado financiero, que estima un escaso 0,3 por ciento.

Al mismo tiempo, la inflación golpea el techo establecido por el gobierno, de 6,5 por ciento, y puede convertirse en un verdadero obstáculo para las aspiraciones de reelección de Rousseff, ya que afecta directamente el bolsillo de los millones de brasileños que ingresaron en los últimos años al mercado de consumo. Muchos de esos brasileños de "nueva clase media" fueron los que entre junio y julio de 2013 protagonizaron multitudinarias protestas en demanda de mejoras en los servicios públicos y por el fin de la corrupción.

Aunque los millones de "indignados" abandonaron las calles y parecen haberse llamado a silencio de cara a las elecciones, es a ellos a quienes los analistas adjudican los altos índices de indecisos o electores que dicen que votarán nulo o en blanco, y que en conjunto representan a más del 10 por ciento del electorado.

El estigma de la corrupción.En otro orden, los escándalos de corrupción que involucran a líderes históricos del PT, ministros, gobernadores y legisladores, pusieron en jaque el gobierno de Lula, salpicaron el de Rousseff y, lo que es peor, mancharon la aureola de integridad ética con la que el partido fundado por Lula en 1980 llegó al poder en 2003. El ex mandatario logró salir incólume del llamado escándalo del "mensalao" (mensualidad), a instancias del cual varios dirigentes emblemáticos del PT fueron condenados a prisión, acusados de montar una red de corrupción.

Rousseff, por su parte, también enfrentó denuncias de corrupción contra varios de sus ministros al comienzo de su gestión, aunque sorteó el traspié a través de lo que llamó una "limpieza" de gabinete. Sin embargo, la mandataria se ve amenazada por una "bomba de tiempo": las denuncias sobre la existencia de una red de corrupción en la petrolera estatal Petrobras, que involucra a decenas de legisladores, gobernadores y ministros, y que según un ex director de la petrolera funcionó durante el periodo en que ella presidía el consejo directivo de la empresa.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario