Miércoles 31 de Marzo de 2010
La valiente carta de la señora Silvia Buonamico del pasado 6 de marzo me sugiere una reflexión: dudo que exista en el mundo un país que haya sufrido como la Argentina las consecuencias de la anarquía española posterior a la abdicación de Alfonso XIII, con su secuela de muertes, asaltos, robos, en medio de una intolerancia política en la que nadie asumía su responsabilidad y cargaba las tintas contra el otro (el gobierno, la oposición, el imperialismo, la oligarquía, el agiotismo, el ejército, la Iglesia, la prensa). Esta mentalidad escapista, que sólo culpa a otro, configura un problema moral que no se soluciona con medidas policiales, financieras o presupuestarias, sino con un humilde y sincero cambio de vida que sea capaz de restablecer el principio de autoridad en la familia, en la escuela y en la sociedad, Cuando yo, tú y él cambiemos de vida, el "nosotros" en cualquiera de sus expresiones, habrá cambiado. Este cambio nos permitirá, en la medida de nuestro esfuerzo, revertir esta pendiente resbaladiza que nos conduce a la disolución nacional, y evitaremos a la vez recaer en la tragedia hispano-argentina de los años treinta, dividiendo hasta el paroxismo a ambos pueblos en réprobos y elegidos. En cambio si asumimos nuestra responsabilidad, personal y ciudadana, estaremos en condiciones de iniciar una era de paz, en la estricta observancia del orden establecido por Dios.
José Simón Perisset, LE 6.160.807