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El primer viaje visto desde adentro

Los pasajeros que se subieron al nuevo tren y la obsesión por cumplir el horario. El paisaje de la Argentina del último siglo y medio.

Jueves 02 de Abril de 2015

Después de 22 años de desguaces y uno más de trabajos de puesta en marcha, el tren desde Retiro llegó finalmente anoche a la estación Rosario Sur. Las 6.32 horas de viaje fueron, en realidad, un recorrido por las marchas y contramarchas del último siglo y medio de la Argentina.

Los pasajeros que abordaron los vagones de primera clase y pullman fueron una mezcla de funcionarios, políticos, militantes de los trenes —como los Amigos del Riel, que lo vivieron como una "reparación histórica"—, jóvenes que regresaban a visitar a sus parientes por el fin de semana largo, un par de familias enteras a las que el abuelo los subió "con orgullo", profesionales que buscaron la comodidad para seguir trabajando, artesanos y hasta despistados mochileros, que al ver llegar al ministro del Interior Florencio Randazzo y al secretario de Transporte, Alejandro Ramos, "descubrimos que era el primer tren de Retiro a Rosario".

Las selfies, las emociones e historias del tren dejaron, casi pasadas las tres horas de viaje, espacio para descubrir el silencioso andar del tren.

Mario Gómez y Chenjing, que comandaron el convoy, sólo frenaron unos minutos en Zárate. Se dejaban atrás las vías de la concesionaria TBA para tomar las del carguero NCA.

A partir de allí, el técnico electromecánico Diego López y el equipo a bordo —la mayoría de la región, salvo los chinos que hacían el "servicio posventa"— se obstinaron aún más con los tiempos. Querían cumplir en un sentido más amplio que la tiranía de los relojes.

El paisaje para la mayoría de los pasajeros del tren era irreconocible. No estaba la señalética vial de la autopista. Incluso algunos parecían desorientados. Se trata de otro país que viajó en paralelo durante estas últimas décadas, pero en sentido inverso: hacia la degradación de lo que fue una infraestructura clave para la construcción del país. Ahora esos "durmientes" en varios tramos se ven al costado de una nueva traza, que entre campos expone la pobreza que también creció a sus costados olvidados.

El paso del tren desde la ciudad bonaerense de Baradero y por cada localidad que atravesó no les fue indiferente y a medida que se acercó a Rosario, y ya sin sol, las cámaras de celulares y los brazos saludando generó más emotividad y ansiedad entre los pasajeros.

Todos pegados con la vista hacia afuera, la novedad sobre las instalaciones que tenía el tren ya habían sido asumidas por los pasajeros. La vista de la mayoría estaba puesta en la historia y en las anécdotas que se venían a partir de que bajaran de ese tren.

Venían de nuevo las luces y la inmortalización de ese momento cargado de flashes de medios y curiosos.

Ya sin los festejos del arribo, pasada la medianoche, el tren volvió a salir rumbo a Retiro. A partir de ahora está previsto que ese viaje sea cosa de todos los días.

 

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