Domingo 03 de Julio de 2011
Un día después de la boda civil que la convirtió en la princesa de Mónaco, la ex nadadora olímpica Charlene Wittstock y el príncipe Alberto II se casaron ayer en una ceremonia religiosa a la que asistieron numerosas celebridades.
La pareja intercambió anillos de Cartier de una aleación blanca de oro-platino de 18 kilates. Alberto guiñó un ojo al deslizar la joya en un dedo de Charlene y ésta mostró una sonrisa amplia cuando hizo lo mismo al príncipe.
La sudafricana parecía tener lágrimas debajo de su velo en el momento en que ocupó su lugar en el altar dentro del palacio principesco donde se efectuó la ceremonia católica. Charlene lució un traje de novia con hombros descubiertos creado por el diseñador italiano Giorgio Armani y un velo largo.
Los invitados importantes incluyeron al diseñador de Chanel, Karl Lagerfeld, el ex actor de James Bond, Roger Moore, y la ex primera dama francesa Bernadette Chirac, además de integrantes de las realezas europeas, jefes de estado, supermodelos y deportistas de clase mundial.
Los invitados ingresaron por la alfombra roja en el palacio.
Los fotógrafos pidieron a gritos que posara un momento la supermodelo checa Karolina Kurkova, que vestía un traje sobrio azul marino con falda.
Miles de ciudadanos del principado aclamaban a la pareja real mientras observaban la ceremonia en pantallas gigantes instaladas afuera del palacio. La música de la boda estuvo a cargo del compositor francés Jean Michelle Jarre.
Entre otras personalidades que convergerían en el palacio principesco figuraban el presidente francés Nicolas Sarzoky, la gimnasta rumana Nadia Comaneci y la soprano estadounidense Renee Fleming.
El lugar es un castillo de la época del renacimiento italiano donde ha residido durante siglos la dinastía Grimaldi que gobierna Mónaco.
El famoso chef francés Alain Ducasse preparó la comida de varios platos para 450 invitados.
Ducasse, que al igual que varios de su categoría han adoptado la ciudadanía monegasca, es el primer chef galardonado con tres estrellas Michelin en tres ciudades distintas, que incluyen tres por su restaurante Luis XV en Mónaco.
Había informado que el menú incluiría pescado de reciente captura y verduras cultivadas en la granja de Alberto. A la ceremonia nupcial siguió un espectáculo de fuegos artificiales.
Las hermanas de Alberto, las princesas Carolina y Estefanía, estuvieron entre las decenas de invitados en la ceremonia de ayer, escenificada en el salón del trono. Es un lugar suntuoso del palacio, donde el padre del príncipe, el fallecido Rainiero III, se casó en 1956 con la leyenda de Hollywood, Grace Kelly.
Kelly, una belleza rubia, murió en una colisión automovilística hace casi 30 años y desde entonces este pequeño principado en la Riviera francesa se quedó sin princesa.
Alberto, de 53 años, había eludido por mucho tiempo el matrimonio, tanto que muchos monegascos estaban resignados a que tendrían un príncipe solterón para siempre.