Sábado 24 de Octubre de 2009
La Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) recibió ayer el premio Príncipe de Asturias de comunicación y humanidades de manos del heredero de la corona española, el príncipe Felipe de Borbón, quien alabó el amor a la enseñanza en libertad de la institución mexicana.
El calor de centenares de ciudadanos, los tambores y el sonido típico de las gaitas asturianas acompañaron a los galardonados en las ocho categorías del premio hasta un abarrotado teatro Campoamor de Oviedo, donde en una ceremonia solemne recogieron la prestigiosa distinción.
Junto a su esposa, la princesa Letizia, y a su madre, la reina Sofía, Felipe dedicó en su discurso unas palabras muy cariñosas a la Unam, recordando la cantidad de académicos e intelectuales españoles exiliados después de la guerra civil y acogidos por la universidad mexicana hace 70 años.
"En España nunca podremos olvidar la generosidad de la Unam con muchos de nuestros compatriotas que se vieron obligados a exiliarse a tierras americanas en condiciones difíciles y amargas", dijo el príncipe español.
Además, Felipe — cuyo título oficial, príncipe de Asturias, da nombre a los premios — señaló que la Unam, con sus cuatro siglos de vida, ha contagiado a la sociedad mexicana y a la de otros muchos países de América latina el culto a la justicia, la tolerancia y la democracia.
El rector de la institución, José Narro, recibió el premio de manos de Felipe y en uno de los tradicionales discursos ante el auditorio del teatro, que pronuncian algunos de los premiados, abogó por una universidad que transmita los valores de un progreso más humano y social.