Viernes 09 de Octubre de 2009
El premio Nobel de literatura recayó en la escritora alemana nacida en Rumania Herta Müller por su capacidad para expresar “los paisajes del desarraigo por medio de la condensación poética y la objetividad de su prosa”, según anunció ayer la Academia Sueca en Estocolmo.
“No lo puedo creer todavía. Lo sé, pero todavía no aterrizó en mi cabeza. No lo esperaba, estaba segura de que no pasaría”, declaró Müller a poco de enterarse ayer a la tarde en Berlín, la ciudad en la que reside desde 1987.
Así, una década después de que fuera galardonado Günter Grass, la mayor distinción literaria del mundo regresa a Alemania, país que cuenta ya con 13 Nobel de literatura. En los más de cien años de historia del premio, sólo había sido concedido a otras diez mujeres.
Grass elogió a Müller, de 56 años, como una excelente escritora, aunque consideró que el israelí Amos Oz era un mejor candidato. La autora alemana también superó a otros grandes favoritos al galardón como los estadounidenses Philip Roth y Joyce Carol Oates y la argelina residente en Francia Assia Djebar.
Descripta como una “cronista del día a día durante la dictadura”, Herta Müller sufrió el miedo durante su infancia en Rumania y dejó un impresionante testimonio de aquellos años en sus obras, impregnadas de los dolorosos recuerdos del sombrío régimen de Nicolai Ceaucescu.
La última novela de Müller, “Atemschaukel”, que fue publicada hace tres meses en Alemania por editorial Hanser Verlag, habla de las experiencias de un alemán de 17 años que durante la Segunda Guerra Mundial fue deportado por los rusos para trabajar en campos de concentración en la entonces Unión Soviética. “Atemschaukel” se encuentra además entre los finalistas del premio alemán del Libro, que se entrega la semana próxima.
El filósofo e historiador del arte rumano Andrei Plesu refirió que desde hacía años los rumanos lamentaban no tener un premio Nobel. “Ahora pueden tranquilizarse. Aunque Herta Müller es una escritora alemana, es oriunda de Rumania, y sus obras contienen un trozo de historia rumana y de Europa del Este”.
La escritora reside en Berlín, a donde se trasladó en 1987 junto al que entonces era su esposo, el escritor Richard Wagner. Su obra ha sido traducida a más de veinte idiomas.
En un estilo frecuentemente áspero y distante, Müller, descendiente de suabios, elabora las vivencias de sentirse “extraña” en la propia tierra y la persecución política. Su trayectoria da testimonio de las vivencias de la minoría alemana en el país.
En la región rumana de Banat, tierra de los suabios, Müller se mantuvo cerca de círculos opositores durante el comunismo. A raíz de su negativa a colaborar con la policía secreta Securitate, se convirtió en desempleada. Luego de que criticara a la dictadura en sus primeros libros, se prohibieron sus publicaciones.
Entre las obras de Müller, traducidas a 20 idiomas, figuran “La piel del zorro” (1992), sobre el día a día en un sistema totalitario, o “La bestia del corazón” (“Herztier”), publicada en 1994, donde describe la vida de la oposición en Rumania. l (DPA)