Viernes 01 de Julio de 2011
La presidenta ha designado, sin consultar al partido al que pertenece, su candidato a vicepresidente por, según su decir, su “lealtad”. En mi opinión, la lealtad se relaciona estrechamente con valores como la responsabilidad y la honestidad. Así se es “leal” mientras se comparten los mismos valores. La lealtad no es la consecuencia de una obediencia ciega, sino la subordinación del individuo a un principio superior que lo impulsa a elegir entre varias opciones, lo que es correcto. De esta forma, lealtad es el respeto a las convicciones. El aceptar un modo de acción contrario a valores e ideales para complacer a un jefe, no nos hace leales, sino obsecuentes y tal vez cómplices, si la lealtad reclamada pretende ser utilizada para ocultar o tergiversar datos, como la inflación o callar o encubrir un delito.
Jorge Augusto Cardoso, jcardoso@fibertel.com.ar