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El premier de Líbano estaría secuestrado en Arabia Saudita

Hace una semana, Hariri renunció desde el país del Golfo y no apareció más. Desde Hezbolá a EEUU y Francia reclaman su retorno a Beirut.

Domingo 12 de Noviembre de 2017

Una semana después de la insólita dimisión del primer ministro libanés, Saad Hariri, cuando se encontraba de viaje en Arabia Saudita, Líbano continúa sumido en el desconcierto, mientras crecen las alarmas internacionales por temor a un nuevo conflicto instigado por la rivalidad entre Riad y Teherán. Funcionarios libaneses insistieron en que el primer ministro Hariri regrese de Arabia Saudita, y el líder del grupo shiíta Hezbolá afirmó que los sauditas "declararon la guerra" al Líbano al retener a Hariri contra su voluntad.
   Estados Unidos se sumó a la exigencia de que se permita a Hariri volver al Líbano. Los acontecimientos suscitaron una crisis política en el país y quebraron la paz relativa que el gobierno de coalición mantenía después de que Hariri anunció sorpresivamente su dimisión el 4 de noviembre en la capital saudita. El presidente libanés, Michel Aoun, ha insistido ayer en que aún no ha tomado una decisión sobre si acepta o no la renuncia de Hariri, cosa que hizo tras asegurar que existían planes para asesinarlo y que acusó a Hezbolá y a su principal socio regional, Irán, de interferir en los asuntos del gobierno y en la vida política del Líbano.
   Aoun, socio de Hezbolá, pidió a Arabia Saudita, a su vez el principal apoyo de Hariri, que clarifique "los motivos que impiden al primer ministro dimisionario Saad Hariri regresar a Beirut", según un comunicado de prensa. "Líbano no acepta que el primer ministro esté en una posición que contradice los tratados internacionales y las reglas normales de las relaciones entre estados", agregó Aoun, con lo que dio a entender que Arabia Saudita mantiene detenido a Hariri.
   Por su parte, el máximo dirigente del grupo político y paramilitar Hezbolá, el jeque shiíta Hasan Nasrallah, acusó directamente a Arabia Saudita de haber detenido al premier y prohibirle regresar. Frente a estas manifestaciones de solidaridad y exigencias mostradas por los tradicionales enemigos políticos de Hariri, el partido del ex primer ministro, Corriente Futuro, se encuentra dividido entre quienes dan por buena su renuncia, y responsabilizan a Hezbolá e Irán, y quienes también piden aclaraciones. Hariri es un referente de la comunidad sunita.
   Mientras, el pasado jueves los miembros del grupo parlamentario y de la dirección de la agrupación afirmaron en un comunicado que era necesario que Hariri regresara al Líbano para "recobrar la dignidad y preservar los equilibrios internos y externos" del país. Sin embargo, algunos miembros han mostrado públicamente su conformidad con la dimisión, reportó la agencia oficial libanesa, ANN.
   Esta confusa y frágil situación ha despertado las preocupaciones de la comunidad internacional, que ha hecho llamamientos a la calma y a la contención. El presidente francés, Emmanuel Macron, que hace dos días realizó un viaje sorpresa desde Emiratos rabes Unidos para reunirse en Riad con el príncipe heredero saudita, Mohamed Bin Salman, mantuvo una conversación telefónica con Aoun para mostrarle el apoyo de Francia a la estabilidad y la soberanía del Líbano. "Francia está comprometida a apoyar la unidad y soberanía del Líbano, así como a su estabilidad política y a su seguridad", dijo Macron, citado por el diario Le Monde.
   Ayer, el secretario general de la ONU, António Guterres, mostró su deseo de que no aumente la tensión entre Arabia Saudita e Irán, para evitar que estalle un nuevo conflicto en Medio Oriente. "Este es un tema de gran preocupación para nosotros. Y lo que queremos es paz en el Líbano. Es esencial que no surja ningún nuevo conflicto en la región, (porque) podría tener consecuencias devastadoras", afirmó Guterres.
   En el mismo sentido, el secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, subrayó también ayer que "Estados Unidos advierte a cualquier parte, dentro o fuera del Líbano, en contra de usar" a este país "como un lugar para conflictos entre terceros o para contribuir a la inestabilidad" del mismo. Washington es aliado de Arabia Saudita.


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