Sábado 12 de Junio de 2010
Transitando diariamente las calles de Rosario he visto muchos baches o cráteres pero nunca uno como el que observé el martes pasado en Sánchez de Bustamante al 700, frente a un jardín de infantes. Me quedo corto si digo que es inmenso. Cuando llegué hasta él ante su imponente presencia tuve la suerte que no venía nadie detrás y pude frenar de golpe para no romper mi querido Sedán. Decidí con el temple que me caracteriza enfrentarlo y encomendarme al Creador en esta ciclópea contingencia. Milímetro a milímetro me hundí en el pozo más grande de nuestra urbe y colocándo el coche un poco torcido logré la ansiada meta: llegar a la calle Laprida sin novedad en mi vehículo. Es más, me pareció escucharlo hablar, tal vez exagero pero creo que dijo: "te salvaste, flaco...". Esta hazaña la pude realizar gracias a que todavía no era de noche porque otro hubiera sido el final de la historia. Recomiendo una visita guiada a distintas escuelas para que los chicos observen que es lo que no se debe dejar de solucionar cuando a alguno de ellos en el futuro se les ocurra postularse para intendente de Rosario.
Daniel Ciúffoli
daniciu@hotmail.com