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El polo, pasión y tradición: Bartolomé Lolo Castagnola pasó por Rosario

El fundador de La Natividad rescató la historia de su club y se refirió al presente de su deporte: “Está más cerca de la gente”, dijo el ex 10 de handicap.  

Jueves 13 de Junio de 2013

El polo tiene una tradición muy arraigada en nuestro país. Argentina cuenta con el máximo certamen interclubes a nivel mundial, el Campeonato Argentino Abierto, equipos que hicieron historia —como Coronel Suárez, Hurlingham, North Santa Fe, El Trébol, Venado Tuerto, La Espadaña, Indios Chapaleufú I y II, La Dolfina 6 y La Ellerstina, entre los más destacados— y jugadores que brillaron en estas tierras y el resto del mundo.

Hoy, este deporte sigue teniendo una gran vigencia y el calendario de la actividad es muy nutrido. En Rosario se acaba de disputar la Copa Día de la Bandera, que contó con la participación de destacados equipos y jugadores. Entre ellos puede citarse a Bartolomé «Lolo» Castagnola, fundador hace algunos años del club La Natividad, quien de paso por Rosario para disputar el certamen dialogó con Ovación.

Al referirse a su club, el ex 10 de handicap señaló: “La Natividad es un club nuevo que fundé cuando me fui de La Dolfina y es una de las mejores cosas que me pasaron. Es un equipo que, si Dios quiere, lo voy a poner arriba en el Abierto, y me divierte muchísimo. Está todo basado en mis cinco hijos, este proyecto es para ellos”.

Al referirse a la realidad del polo en la Argentina, el siete veces ganador del Abierto Argentino contó que “la actividad sigue teniendo ese nivel de jerarquía de hace 20 o 30 años. Es un deporte intocable en el mundo, no tiene competencia y cada vez eso se acentúa más. Es como la NBA en EE.UU. No bajará nunca de nivel”.

En su análisis, el polista abundó: “A eso hay que sumarle el aporte de los equinos, que diría es el 70% del rendimiento de cada jugador. Es un deporte donde el jugador puede brindar su calidad, su destreza, pero si no está bien montado por más bueno que sea no podrá hacer nada. Afortunadamente, en Argentina hay un nivel de caballos impresionante”.

Sobre los equipos que hoy dominan el panorama nacional, aseguró: “Es muy difícil estar en el lote de los seis u ocho mejores equipos de polo del país. Entre esos y el resto hay una gran diferencia de nivel, pero lo bueno es que hay una cantidad muy interesante de equipos. Entre los principales encontramos a Ellerstina, La Dolfina, La Natividad, La Aguada, La Aguada Las Monjitas, La Alegría, Chapaleufú II y Magual. Además hay continuidad familiar en los equipos, pero hay que hacer las cosas bien. No es cuestión de pegarle a la bocha y decir «qué bueno soy». Son varias las cosas a tener en cuenta”.

Respecto a la presencia de equipos nacionales en el exterior, Castagnola señaló: “El polo argentino sigue saliendo al exterior y ese es un trabajo bárbaro. Yo empecé a jugar a los 14 y a los 16 ya era profesional. Mi primer viaje fue a Estados Unidos, a un torneo en Palm Springs. Después estuve en Australia, en Dubai, por todo el mundo. Dejé de viajar hace un año. Soy un agradecido al polo. Y ahora tengo un montón de cosas que atender precisamente por todo lo que hice afuera”.

Sobre sus hijos varones, todos jugadores de polo, contó: “A ellos le gusta el deporte y quieren ser profesionales. Y si vos ves que ellos se sienten cómodos en esta actividad y están enfocados, hay que ponerles presión. Obviamente, son chicos. Pero cuando hablo de presión hablo de estímulo. Porque si algo no les gusta, condicionarlos no está bueno. Mi viejo, que fue lo más grande que tuve junto a mi mamá, me metía presión desde chiquito. El me decía que si me gustaba el polo tenía que calentarme, entrenar, levantarme temprano, cuidar las salidas”.

Sobre si el polo había logrado modificar esa imagen de deporte elitista, el actual 9 de handicap enfatizó: “Cambió mucho esa concepción. En la época de los clásicos entre Coronel Suárez y Santa Ana pudo haber sido más notorio esa separación. Hoy lo elitista no existe más, es un deporte muchísimo más cercano de la gente. Y en eso tuvo que ver el cambio de mentalidad de la gente, cómo empezaron a difundir el polo los medios de comunicación, muchos factores. Hoy tenés una final del Abierto en Palermo con 26 mil personas. Y si se jugara en la cancha de River, creo que se llenaría”.

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