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El poeta argentino por excelencia

El 21 de octubre pasado se cumplieron 131 años del fallecimiento de José Hernández. Me parece un olvido imperdonable no recordar al poeta argentino por excelencia.

Domingo 29 de Octubre de 2017

El 21 de octubre pasado se cumplieron 131 años del fallecimiento de José Hernández. Me parece un olvido imperdonable no recordar al poeta argentino por excelencia. El "Martín Fierro" es la obra más difundida y conocida de la literatura argentina. Esta obra nos hace entender el ser nacional, una forma de plantear problemas sociales, un modo de asumir un lenguaje y un personaje que son claves en el proceso argentino y sobreviven en el trasfondo de muchas actitudes, o se manifiestan en complicados gestos políticos que llegan hasta la actualidad. Es el paradigma del hombre argentino. Cada palabra o cada sentencia equivalen a tratados de psicología y de filosofía y, sobre todo, de moral. No siempre el poema gozó de la consideración universal. El mito se hizo posible después de que Lugones y Rojas proclamaran su grandeza y lo anexaron al mundo oficial de las letras. Hasta entonces, sólo había tenido éxito popular. Explica su éxito popular lo mismo que explica el silencio de los sectores ilustrados: que su personaje sea un gaucho, que el lenguaje sea gauchesco, que el tema sea social y político, y que el tono sea denunciativo. Todo eso podía complacer a los sectores populares y rurales, pero debía molestar a los que trataban de organizar una cultura a la europea, y podían sentirse atacados por los elementos que manejaba Hernández. Dadas las características del poema, dada la actitud política opositora del autor en los momentos en que lo redactó, el Martín Fierro no fue considerado como lo sería tiempo después. Considero que quizás la única crítica seria y profunda que se registra en torno a su aparición pertenece al boliviano Pablo Subieta. A Subieta le pertenecen estas frases: "Martín Fierro no es un hombre, es una clase, una raza, casi un pueblo, es una época de nuestra vida, es la encarnación de nuestras costumbres, instituciones, creencias, vicios y virtudes, es el gaucho luchando contra las capas superiores de la sociedad que lo oprimen, es la protesta contra la injusticia, es el reto satírico contra los que pretenden legislar y gobernar, sin conocer la necesidad del pueblo, es el cuadro vivo, palpitante, natural, estereotípico, de la vida de la campaña, desde los suburbios de una gran capital, hasta las tolderías del salvaje". Con estas palabras del escritor boliviano, sólo he pretendido rendir un pequeño tributo al autor del libro de los libros de este país, José Hernández.

Manuel Basanta
DNI 93.971.708

El día que nunca llegará

La estrategia tejida tanto por el FpV como por Julio De Vido en los últimos días deja expuestas las previsibles debilidades de aquellos que, en su esfuerzo por salvar lo insalvable, han ido demasiado lejos. Mientras uno y otros claman inocencia y acusan al gobierno de una persecución tan injusta como despiadada, el FpV y Julio De Vido han desechado su mejor, si no única, estrategia de defensa que podría poner en evidencia la presunta persecución de que son objeto. Esto es, presentarse en Diputados y demostrar, con cifras y hechos, que la acusación contra el otrora poderoso ministro carece de sustento. Esto, a mi entender, es pasible de dos lecturas, puesto que asumiendo que De Vido es de hecho inocente, ¿por qué la mayoría de sus correligionarios declinó presentarse y defender su causa? La acusación de la que es objeto es muy concreta, y si es falaz, no sería muy difícil rebatirla. Por otra parte, ¿qué miembro de la Cámara de Diputados estaría dispuesto a acusar injustamente a uno de sus pares? El costo político sería inaceptable. Más aún, la Cámara es el ámbito natural donde los derechos de un miembro de la misma deben ser defendidos. ¿O es tal vez que la inocencia del ex ministro es indefendible, y es por eso que sus compañeros de bloque han desistido en presentarse? Ya lejos están los tiempos en que acusaciones vacías y altisonantes servían para sembrar la duda y la incertidumbre en la ciudadanía: ahora se espera y exige que una acusación, como la del FpV contra el gobierno, sea respaldada por hechos. Esto a puesto al FpV en un dilema ineludible, puesto que como señalé más arriba, si De Vido es inocente, la falsedad de la acusación debió ser expuesta y si no lo era, todos y cada uno de los miembros de su bloque debieron dejar a un lado una equívoca lealtad partidaria para contribuir a la supresión de los fueros que protegen a quien, de probarse la veracidad de los cargos, ha hecho un daño al país que no tiene parangón en toda nuestra historia. Espero con interés que quienes con tan pueriles excusas se ausentaron de tan relevante suceso expliquen a la ciudadanía la naturaleza de su accionar. Lamentablemente, dudo que ese día llegue.
Juan Pablo Zucco

El pelotero es para los más chiquitos

Quiero contar que voy seguido al Mc Donald's de calle Córdoba al 5800, y realmente la paso muy mal en el pelotero ya que nadie controla a los chicos. Hay un cartel donde dice claramente que no pueden ingresar chicos con altura mayor a 1,20 metro y siempre hay chicos grandes de mayor altura, muy grandes y brutos para jugar. Sumado a eso, hay chicos o padres que robaron los juguetes de mis hijos y me tuve que ir con mi hija llorando. Dentro del mal momento que pasamos, en la puerta había un guardia que nos preguntó qué nos pasaba y le contamos. De inmediato fue a hablar con el gerente y nos regaló un juguete. Este empleado, muy atento, se llama Pablo Quinteros. Realmente, mi hija gracias a él se fue con una sonrisa como la que tenía cuando habíamos entrado. Quiero pedir, por favor, alguien que cuide ese pelotero ya que los padres dejan a los chicos ahí y se ponen a jugar con sus celulares.

Rodrigo Ortigala
DNI 26.073.576

Bicicleta y dignidad

He visto pasar otoños, inviernos, primaveras y veranos. Transité muchas veces el barrio Echesortu del cual destaco diferentes realidades. Hay una que quiero compartirles, es la realidad de Marcelo, que trabaja atravesando estaciones y climas en la calle Mendoza, al ladito de la emblemática Escuela Pestalozzi. Para mí es un honor, un ejemplo de dignidad verlo llegar cada día sin importar fríos o calores, con sus doloridas manos y su cuerpo atravesado por el tiempo, acarreando cajones de verduras en su poderosa y gastada bicicleta. Luego se sienta un ratito para poder reponer el aire, el oxígeno que por momentos escasea en sus pulmones, para después depositar su mercadería en la vereda y ofrecerla con calidez y buen humor. Agradezco a Dios la posibilidad de conocerlo, de intercambiar algunas palabras, el saludo cotidiano, la sonrisa. Agradezco su testimonio silencioso de trabajo incansable desde hace 17 años, y su decir a través de la acción concreta. No sé cómo es su familia, ni su casa ni su barrio, sólo sé que su presencia no pasa inadvertida y que los vecinos y la calle Mendoza nos honramos con su presencia. Gracias señor Marcelo.

Claudia Deluca
DNI 10.960.377



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