El poder y el cáncer
Desde que el martes 27 de diciembre pasado se informó que la señora presidenta sufría de un carcinoma en su glándula tiroides, los medios hicieron referencia a las figuras presidenciales latinoamericanas aquejadas por cánceres de distinto tipo.

Lunes 09 de Enero de 2012

Desde que el martes 27 de diciembre pasado se informó que la señora presidenta sufría de un carcinoma en su glándula tiroides, los medios hicieron referencia a las figuras presidenciales latinoamericanas aquejadas por cánceres de distinto tipo. En general sostienen que su majestad el poder, con su corte de éxitos, fracasos, expectativas, tensiones, alegrías y decepciones, conduce a otro temido reinado, el del estrés.Los especialistas afirman que el estrés provoca una disminución en las defensas, y puede disparar un desorden celular capaz de originar algún tumor maligno. Claro que millones de personas en el mundo han sucumbido ante el cáncer, y no siempre debido a las presiones producidas por el poder sino por agentes cancerígenos o predisposiciones genéticas. Felizmente, numerosos policías, bomberos, enfermeros, cirujanos, indigentes, choferes de colectivos y camiones, y tanta gente que no sabe cómo hacer para llegar a fin de mes con un peso, no han caído bajo las garras impiadosas de esa enfermedad que hasta cuesta nombrar. Y lo mismo sucede con otras personalidades de la dirigencia mundial. Sea por un mandato genético; por las tensiones del cargo presidencial, o por los insondables designios del destino, lo cierto es que la señora Cristina debió afrontar una cirugía que según afirma su cuerpo médico tuvo todas las características que aseguran una convalecencia feliz. Cualquier persona bien nacida, más allá de ideologías antagónicas, independientemente de partidismos contrarios, espera que la presidenta (intervenida el miércoles exitosamente) se recupere rápida y definitivamente, para que vuelva a comandar el gobierno nacional en un año que no será fácil para la Argentina y el mundo.

Edgardo Urraco