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El PJ necesita un Mascherano

A casi un año exacto de las elecciones provinciales, el peronismo santafesino es un complejo modelo para armar.  

Domingo 06 de Julio de 2014

A casi un año exacto de las elecciones provinciales, el peronismo santafesino es un complejo modelo para armar.

Por primera vez desde el regreso de la democracia el PJ puede quedar relegado en todas las categorías si no logra ordenar un frente interno que hoy aparece abanicado, disperso y con un internismo que, hasta hace algún tiempo, sólo era posible en la UCR, entonces invadida por rojos, celestes, amarillos y blancos. Aquella diáspora radical le permitió hacer pata ancha al socialismo. La actual división peronista permitió la aparición de Unión PRO, hasta aquí más un reservorio provincial de justicialistas no kirchneristas que un enclave del macrismo santafesino.

"Es así. Y es tan grave la situación nuestra que necesitamos un barco que suba a todos. Desde (Carlos) Reutemann al Movimiento Evita", dice uno de los diputados santafesinos kirchneristas que firmó un documento con senadores hoy alineados en el massismo.

"Los senadores y diputados provinciales pertenecientes al justicialismo nos proponemos generar un ámbito propicio para la apertura del movimiento justicialista para lograr una posición común conteniendo todas las expresiones políticas para recuperar el gobierno de la provincia en beneficio de sus habitantes". Así reza uno de los párrafos del texto que algunos legisladores suscribieron durante el mes de junio, tras semanas de reuniones, asados y rondas de café en búsqueda de la unidad.

Buscando la unidad. Esas movidas, auspiciadas por el diputado Luis Rubeo y el senador Armando Traferri, entre otras referencias de menos peso específico, no logró las firmas de los legisladores alineados con Omar Perotti, Alejandro Ramos, el posobeidismo y María Eugenia Bielsa, ausencias significativas a la hora de emprender el camino preelectoral. Sin embargo, los legisladores santafesinos continuarán con los intentos de agrupar a todos los sectores después de finalizado el Mundial de fútbol en Brasil.

Es tan diverso en matices el ajuar del PJ que, incluso, adentro de los mismos sectores internos surgen posiciones divergentes. La idea de Rubeo de buscar una convergencia amplia, encuentra límites en Agustín Rossi —líder de La Corriente—, quien ha dicho un par de veces que el PJ santafesino debe estar referenciado en el Frente Para la Victoria (FPV), poniendo casi como límite a los sectores enrolados en el massismo, léase los senadores provinciales y Reutemann.

Esa posición originó una respuesta contundente de Perotti, quien se mostró en contra de que el peronismo provincial sea hegemonizado por el FPV. "El peronismo santafesino es mucho más que eso", abjuró.

Sin embargo en el propio andarivel kirchnerista, el titular del Movimiento Evita, el diputado Gerardo Rico, adhiere a la teoría de un acuerdo referencial amplio que, incluso, abrigue la posibilidad de listas consensuadas a gobernador y a legislador provincial. "Es una mezcla de madurez política y pragmatismo", dice Rico, quien diferencia lo que sucedería en las Paso nacionales y en las provinciales. Para él, en Santa Fe no se alcanzó en el peronismo un grado de madurez suficiente que permita lograr que los derrotados se atengan a la máxima que reza que "el que gana conduce y el que pierde acompaña".

El secretario de Transporte, Alejandro Ramos, confirmó su precandidatura a gobernador, pero ratificó que sus objetivos de unidad peronista en Santa Fe tienen otros caminos y otras formas que los que quedaron plasmados en el documento de diputados y senadores. Ramos, quien como Florencio Randazzo a nivel nacional apuesta a tener un hándicap directamente vinculado a la gestión en su área, sostiene en la intimidad que hasta aquí los movimientos declamados —y firmados— de unidad tienen más que ver con aspiraciones electorales de los firmantes que con una vocación colectiva. Algo que también es compartido por Perotti y María Eugenia Bielsa.

Y es aquí donde se abre el gran signo de interrogación hacia el futuro inmediato. La crisis electoral del Partido Justicialista no mostró toda su dimensión en los comicios de 2011 porque la fuga de votos que se registró con la candidatura a gobernador de Rossi tras las Paso no se replicó en las elecciones a diputado provincial, a senador provincial y a presidente de la Nación.

Hubieron circunstancias, nombres y apellidos que permitieron que el PJ ganase esas tres categorías: la candidatura de Bielsa abroqueló a los distritos y traccionó para lograr los 28 diputados de la mayoría, las postulaciones uninominales de los senadores (virtuales minigobernadores) tuvieron eco en los departamentos y Cristina Fernández tiró para arriba la boleta para la Cámara baja nacional.

Nueva realidad. Hasta aquí y de cara al 2015, no aparece en el PJ un escenario similar. La actual división que torna neblinoso el panorama de unidad y las proyecciones electorales no se da por generación espontánea: hay doce bloques peronistas en la Cámara de Diputados, no se vislumbra una candidatura que traccione en la provincia y el apellido Kirchner no estará en la boleta nacional.

Son loables las intenciones de unidad, al margen de que cada uno y cada quién quiere ser el eje convocante y critica por lo bajo al que tomó la iniciativa. Créase o no, el pragmatismo que distinguió por décadas al peronismo hoy está en territorio del Frente Progresista. Socialistas, radicales, demócratas progresistas, lilitos, ex llitos, entre otros muchos campamentos, conviven entre desconfianzas y tirrias, pero, a la hora de la verdad, convierten a esa coalición en una maquinaria electoral. A favor de un acuerdo político que oficie como paraguas protector están las opiniones de los precandidatos presidenciales que visitaron la provincia: tanto Daniel Scioli como Florencio Randazzo creen que debería haber una competencia interna en las Paso santafesinas que permita una pelea mano a mano con el Frente Progresista.

"A ninguno de nosotros y mucho menos a la presidenta nos resultaría fácil de digerir que el PJ salga tercero en Santa Fe antes de la elección a presidente, y todos los sectores deberían aprovechar que los comicios provinciales son anteriores a los nacionales para hacer acuerdos amplios", referenció uno de los postulantes presidenciales del Frente Para la Victoria que pasó por Rosario.

Está a tiempo el peronismo de barajar y dar de nuevo, pero siempre y cuando no deje afuera las cartas más valerosas. Rossi dijo alguna vez: "Ya no tenemos un Messi". En verdad, antes que un Messi, al PJ le hace falta alguien que ordene, que señalice el camino. Más que un Messi, un Mascherano.

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