Martes 03 de Enero de 2012
El 1º de enero nuestra unidad monetaria cumplirá veinte años de vida. Sus antecesoras perecieron por el peso de la inflación. Desvalorizado después de muchos años de vigencia, el “peso moneda nacional” fue sustituido por el “peso ley 18.188”, vigente desde el 1º de enero de 1970 y rápidamente depreciado. En 1983 se emitió una nueva moneda: el “peso argentino”, vigente desde el 1º de junio de ese año. El presidente Raúl Alfonsín creó el “austral”, vigente desde el 15 de junio de 1985 y que a los pocos meses se desvalorizó significativamente. Y así llegó el “peso”, vigente desde el 1º de enero de 1992 ( presidencia de Menem). En los últimos tiempos ha sido tal la necesidad de imprimir billetes de 100 pesos que actualmente son más que el resto de todos los otros billetes sumados. De los 2.633,8 millones de papeles en circulación el 51,8 % son los de 100 pesos. Hoy circulan 15 series de la “A” a la “Ñ” impresas por nuestra Casa de la Moneda; y dos series, “S” y “T” realizadas por la Casa de la Moneda de Brasil para abastecer la demanda local (entraron en circulación el 7 de diciembre de 2010). Restan, pues, 10 series para terminar el abecedario: de la O a la R y de la U a la Z. Cuando no le queden más letras para anteponer a las ocho cifras que identifican a los billetes, ¿qué hará el Banco Central? Podría ampliar las series apelando, por ejemplo, a las “dobles letras”: “AA” o similares. O bien podría reconocer que la inflación ha reducido considerablemente el poder de compra del billete de $ 100 y disponer la emisión de otros billetes de mayor denominación.
Carlos Alberto Parachú / LE. 6.012.558