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El pesimismo de un economista

El economista Aldo Abram sostuvo que en el mundo se cree que la Argentina "no va a respetar un fallo" que obligue a pagar a los holdouts y señaló que esa "percepción" nace de las manifestaciones de "los funcionarios dijeron que no hay que pagarle a los fondos buitres".

Lunes 09 de Septiembre de 2013

El economista Aldo Abram sostuvo que en el mundo se cree que la Argentina "no va a respetar un fallo" que obligue a pagar a los holdouts y señaló que esa "percepción" nace de las manifestaciones de "los funcionarios dijeron que no hay que pagarle a los fondos buitres".

Consideró que el eventual fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos, es como "una espada de Damocles" sobre la economía argentina, porque "está el riesgo de que el gobierno decida no acatar el fallo".

"Los funcionarios han dicho que a los litigantes no hay que pagarles nada, lo cual puede ser muy lindo, pero se olvidan de las consecuencias que eso tiene sobre el país", dijo el economista.

"Además de que entraríamos en default técnico, más allá de que se puedan conseguir otros mecanismos de pago, eso no va ser fácil tampoco", dijo.

Abram opinó que "la percepción que hay entre los inversores es que la Argentina va a dejar de pagar y se espera un incumplimiento en los inversores y financistas en el mundo".

Explicó que dada la baja confianza en la seguridad jurídica de la Argentina es por eso que los contratos se hacen con legislación extranjera, como pasó con Chevron. "Esto es así porque los que prestan no confían en reclamar ante la justicia local, menos si nosotros no cumplimos los fallos internacionales", señaló.

El titular de la Fundación Libertad y Progreso sostuvo que "por querer imponer las condiciones que se nos da la gana lamentablemente la Argentina es un reconocido estafador, y nadie le va prestar ni va a venir a invertir en el país o comprar bonos".

Señaló que "está instalada esta percepción y yo espero que se cumpla el fallo, porque el costo será peor y sería una locura no cumplirlo".

Consideró que el problema que ahuyenta a los inversores es también el control de cambios.

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