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El perfil de un viejo ladrón de autos reconvertido en operador narco

Detrás del clan que manejaba Walter Ribero. Esteban Lindor Alvarado irá a juicio por liderar una banda que robaba autos en el Gran Buenos Aires para desguazarlos en Rosario. 

Domingo 11 de Mayo de 2014

El viernes 3 de agosto de 2012 fue uno de los peores días en la vida de Esteban Lindor Alvarado. Gendarmería Nacional desembarcó en Rosario para realizar 27 allanamientos simultáneos en talleres de autos, depósitos, desarmaderos y domicilios. Buscaban al hombre apodado "Chuchino" o "Rengo", aunque para la prensa siempre fue "El Esteban". Lo acusaban de ser el líder de una banda dedicada a robar vehículos de alta gama en el norte de bonaerense y traerlos a Rosario para su desguace. En cuestión de minutos su círculo estaba preso mientras él se mantuvo tres horas prófugo. Por entonces, los pesquisas dicen que también manejaba otro negocio: el de regentear varios quioscos de drogas en la zona noroeste rosarina.

Esta semana se conoció que la Cámara de Apelaciones y Garantías de San Isidro le dio la derecha al fiscal de San Isidro Patricio Ferrari y al juez Diego Martínez y elevó a juicio la causa por el robo de autos de alta gama en el norte bonaerense para desguazarlos o revenderlos "reempapelados" en Rosario. Alvarado, de 36 años; Walter Ramón Bucci, de 36; y Gabriel Antonio "Peto" García, de 43 años, estarán en el banquillo con otros seis hombres que integraban "La Banda de los rosarinos".

Hampón. Desde hace más de una década Esteban Lindor Alvarado es un nombre recurrente en el diálogo con policías. Primero fue el robo de autos y el "emponchamiento" (adulteración de guarismos de chasis y motores) en desarmaderos ilegales. Luego la fabricación de vehículos con las partes de autos robados o siniestrados a los que vendía con papeles adulterados. Y con el correr del tiempo como como financista e ideólogo de grandes atracos.

Sus antecedentes se remontan a 1998 como ladrón de autos. En agosto de 2002 estuvo mencionado en el asalto a la casa del dueño de un desarmadero de barrio Belgrano donde fue baleado un policía. En 2004 fue mencionado como ideólogo de un cinematográfico asalto al hipermercado Makro de Circunvalación y autopista a Santa Fe. Su nombre volvió a aparecer en febrero de 2006 cuando cuatro hampones que estuvieron presos por ese golpe al Makro fueron muertos en un enfrentamiento con policías en una chatarrería de Lavalle al 2100 en una típica ratonera.

En noviembre 2006 "Chuchino" cayó en San José de la Esquina por escoltar con una Ford Ranger a un minibús robado en mayo de ese año en Echesortu. En marzo de 2007 lo atraparon en un desarmadero de Mendoza al 7700 con tres autos "emponchados".

Sin embargo, Alvarado fue condenado sólo una vez. El juez de Sentencia Carlos Carbone le dio 3 años de prisión en suspenso por el robo de un Fiat Duna en Cochabamba al 800. Según lo registrado en el expediente, al ser detenido Alvarado les ofreció "cuatro lucas" a los policías para zafar. "Si no la agarrás vos la voy a poner en la comisaría o en Tribunales. Yo tengo influencias", dijo.

¿Narco? En los últimos seis años, a partir de la constante mención de investigadores policiales, de Alvarado se dijo que era uno de los pesos pesados de la venta de drogas en el noroeste de Rosario. Sin embargo no hay causas sobre él en la Justicia Federal más allá de lo sugestiva de la pregunta que le hizo a su mano derecha en agosto de 2012 y en un diálogo por celular en la celda VIP que ocupaba en Campana minetras miraban un informe televisivo: "¿Por qué es. Por lo que anda en cuatro ruedas o por el otro tema?".

Además, en la pesquisa a Alvarado como levantador y cortador de autos, el fiscal Patricio Ferrari puso el ojo sobre un video hallado en una computadora incautada en su domicilio. Esa grabación muestra cómo, desde una camioneta, se graba el momento en que una avioneta Cessna monomotor aterriza y despega en un camino rural a manera de pista clandestina. En ningún momento se observa si el que está en el vehículo es Alvarado, quién conduce la avioneta y qué se almacenaba en la nave.

El sábado pasado la Secretaría de Delitos Complejos de la provincia realizó un operativo conjunto con Gendarmería Nacional. Fueron 30 allanamientos simultáneos ordenados por el juez federal Carlos Vera Barros en Rosario, Pérez, Chabás, Arroyo Seco y San Lorenzo. No sólo se intervino en domicilios particulares sino también en comisarías y hasta en la alcaidía de la URII donde un condenado manejaba por celular la logística del grupo. El objetivo fue desbaratar una banda dedicada a vender estupefacientes cuyo supuesto jefe era Walter Osvaldo Rivero, de 45 años, detenido en Pérez.

Este hombre estuvo ligado a Alvarado en el desguace de autos robados y aún mantendría negocios con él. Si bien eso no quedó plasmado en la acusación, la secretaria de Delitos Complejos, Ana Viglione, confirmó que se investigará la relación de Rivero con Alvarado. En el recuerdo quedará cuando Rivero fue detenido en 2007 con autopartes robadas en el taller que manejaba en Pérez y cuyo dueño era Walter Ramón Bucci, el mismo hombre que será juzgado con Alvarado.

El socio. De Alvarado también se dijo que fue socio de Luis Medina, el empresario apuntado como narco que fue acribillado junto a su novia Justina Pérez Castelli la madrugada del 29 de diciembre pasado en acceso Sur entre Ayolas y Uriburu.

Según los pesquisas, la dupla Alvarado-Medina se habría quedado con el mercado de drogas en la zona noroeste rosarina que manejaba Roberto del Valle Padilla Echagüe, conocido como "El tuerto boli", detenido en febrero de 2008 y asesinado el 4 de diciembre de 2012 a 100 metros de la seccional 17ª.

El nombre de Alvarado también sobrevoló otros hechos de violencia de alta exposición pública. Tras el feroz asesinato de Elías Bravo, un pibe de 17 años ejecutado con 30 disparos a las puertas de búnker de French al 2100 en octubre de 2011, la madre de la víctima acusó a "El oreja", hombre del entorno de "Chuchino", como el homicida. "Yo sé que era el dueño del búnker y que pagó para matar a mi hijo", sostuvo la mujer. Otro tanto ocurrió cuando Santiago "El gordo" Pérez fue asesinado de cuatro tiros en su Peugeot 308 Cabriolet que ostentaba una enorme calco de San la Muerte en el baúl. Fue el sábado 15 de septiembre de 2012 en Larrea y San Juan. De Pérez se dijo que trabaja como delivery de drogas en el emprendimiento de Alvarado para clientes de alta gama y que su sentencia a muerte quedó firme cuando le faltó el respeto a una de las mujeres de la familia de "Chuchino".

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