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El paro de la CGT San Lorenzo pone en jaque a la operatoria portuaria del Cordón

Alrededor de 25 buques no zarpan y ya se genera un cuello de botella en pleno Paraná. La central obrera dice que seguirá la medida y las firmas apuntan a la cooperativa.

Sábado 19 de Julio de 2014

Al menos 25 barcos varados sólo en San Lorenzo, unas 22 terminales portuarias con su actividad restringida y una cantidad importante de camiones sin descargar son las consecuencias visibles del paro que por estos días lleva adelante la CGT San Lorenzo por distintos reclamos gremiales en el Cordón industrial. Medida de fuerza que, ya advirtió la confederal, no se levantará hasta que "todos esos reclamos hayan sido atendidos". En una pulseada que recalienta la tensión en la región, las empresas también dicen lo suyo y deslizan que detrás del conflicto está el reclamo de la Cooperativa de Trabajos Portuarios, que pide un 60 por ciento de aumento en dólares de sus tarifas, algo que el complejo de firmas agroexportadoras no está dispuesto a otorgar.

"Este paro no lo decretaron los sindicatos; lo decretó la CGT San Lorenzo y sólo se levanta cuando estén solucionados todos los conflictos pendientes", expresó el secretario general de la central obrera del cordón industrial norte Edgardo Quiroga al ser consultado sobre la medida de fuerza reiniciada el miércoles 16 ante la falta de respuestas a reclamos que en algunos casos se iniciaron en mayo y que han paralizado las principales actividades económicas, especialmente las relacionadas con la actividad agroexportadora.

En diálogo con La Capital, Quiroga enumeró los distintos frentes de pelea: "Tenemos la negativa de la empresa Molínos Río de la Plata de reincorporar definitivamente a un supervisor que habían despedido y por el que, en conciliación obligatoria se había establecido su retorno al trabajo. También enfrentamos el problema de Cintra, una empresa que trabaja en instalar barreras antiderrames, y que no quiere pagar el salario mínimo que marca el (convenio) Copa; la falta de respuestas para los trabajadores de la Papelera Andino, la falta de actualización de tarifas a los portuarios de Puerto General San Martín y el reclamo de los recibidores de granos Urgara, que culminó ayer mismo". En este último caso, el gremio encara una intensa negociación para no retornar el paro, tal cual lo indicaron sus voceros (ver aparte)

Quiroga indicó que el lunes volverá a reunirse en la Casa Rosada con el jefe de Gabinete de la Presidencia, Jorge Capitanich, en busca de respuestas que hasta ahora, y pese a los numerosos encuentros, no se han producido.

La medida de la CGT San Lorenzo impide la carga o descarga de los barcos así como los movimientos de atraque y zarpe de los buques en Puerto General San Martín y Timbúes.

El puerto de San Lorenzo, por su parte, puede operar normal en el sector de estiba, pero si bien el personal de marina mercante y Somu trabajan normalmente, el sector de capitanes y timoneles agrupado en el Sindicato de Patrones Fluviales se sumó al reclamo y, por lo tanto, los buques deben detener la carga ya que no cuentan luego con las lanchas de amarre, desamarre y traslado de los prácticos de río.

Detrás de la escena. Esto genera un cuello de botella en la operatoria de los puertos, que por estas horas ven con preocupación el desarrollo del conflicto, que puede generar pérdidas millonarias.

Fuentes empresarias aseguran que detrás del conflicto está el reclamo de la Cooperativa de Trabajos Portuarios, cuyo titular, Herme Juárez, es al mismo tiempo secretario general de Supa y miembro de la CGT. Tal como lo publicó La Capital en ediciones anteriores, desde el sector empresarial aseguran que la cooperativa está pidiendo un incremento tarifario de 60 por ciento, lo que representa un aumento de 167 por ciento en pesos.

También aducen que la tarifa que pagan subió un 464 por ciento en dólares desde 2000, lo que significa un 4.468 por ciento en pesos, mientras que los reajustes salariales de la actividad estuvieron en un promedio de 35 por ciento en la moneda argentina. Para el sector, la devaluación del dólares cubrió los incrementos, y denuncian una "extorsión" por parte de la cooperativa.

En este contexto, la operatoria de las terminales se complica cada vez más y, como en otros conflictos, comienza a sentirse el impacto económico y en el transporte tanto fluvial como terrestre de las medidas de fuerza, que generan un verdadero cuello de botella.

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