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El Parlamento de España frenó la consulta independentista catalana

La iniciativa fue rechazada por casi el 90 por ciento de los diputados. El presidente de la Generalitat descartó que sea el punto final.

Miércoles 09 de Abril de 2014

Los diputados españoles dieron ayer un "no" masivo al proyecto de referéndum sobre la independencia de Cataluña, que el gobierno regional catalán, con un fuerte respaldo popular, se dijo dispuesto a organizar pese a todo el 9 de noviembre. Tras siete horas de debate, los legisladores rechazaron por 299 votos en contra, 47 a favor y una abstención una petición del Parlamento regional catalán para que le fuera transferida la capacidad de organizar consultas. La oposición a la iniciativa unió a los conservadores del PP —del jefe de gobierno Mariano Rajoy— con los socialistas del PSOE y algunos partidos pequeños. "No concibo España sin Cataluña, ni Cataluña fuera de España y de la Unión Europea", dijo Rajoy, explicando su negativa a permitir un referéndum que considera anticonstitucional.

En un vehemente discurso, se dirigió "muy especialmente a los ciudadanos de Cataluña", gran región del noreste del país, orgullosa de su lengua y su cultura, donde desde hace años crece el sentimiento independentista atizado por una crisis económica que agravó las tensiones políticas. "Se les escucha y se les entiende muy bien", aseguró, reafirmando su "disposición al diálogo siempre que se produzca (...) sobre aquellas cuestiones que la Constitución nos permite dialogar". Es decir, no sobre el referéndum.

El presidente regional catalán, Artur Mas, de la coalición nacionalista CiU, no acudió al debate en Madrid pero reaccionó inmediatamente desde Barcelona diciendo que la votación no detendría el proceso independentista.

Abierto desafío. "Algunos quieren presentar esta votación como un punto final pero como presidente de Cataluña digo que es un punto y aparte. Las instituciones catalanas buscarán la construcción de marcos legales para poder llevar a cabo esta consulta el 9 de noviembre", dijo Más. "Se ha perdido una oportunidad. Había voluntad de pacto, pero esta mano extendida no ha sido correspondida por parte de la mayoría de los diputados", agregó.

El 9 de noviembre es la fecha que las principales fuerzas políticas catalanas fijaron para una consulta con una doble pregunta: "¿Quiere usted que Cataluña sea un Estado?" y "¿Quiere que sea un Estado independiente?".

De tener lugar, esta consulta marcaría un punto de inflexión en la presión nacionalista de esa región de 7,5 millones de habitantes, donde un poderoso grupo de presión independentista, la Asamblea Nacional Catalana, ya marcó la fecha del 23 de abril de 2015 para una separación unilateral.

Otrora motor económico de España y ahora una de sus regiones más endeudadas, Cataluña reclama desde hace tiempo una mayor autonomía fiscal y acusa a Madrid de no redistribuir la riqueza de forma equitativa al tiempo que recentraliza competencias. "No es verdad que Cataluña sufra una opresión insoportable, no es verdad que se asfixie la lengua, que se torpedee el bienestar, como tampoco es verdad que no se les ayude en las dificultades", negó Rajoy. Y advirtió a los catalanes de "las consecuencias" de la ruptura con España: "Cataluña sería más pobre, saldría de la Unión Europea, del euro, perderían todos sus derechos como españoles".

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