El paraíso perdido
Fuimos “el granero del mundo”; en educación, el faro de América, con un Premio Nóbel en medicina como el doctor Hussay.

Miércoles 08 de Enero de 2014

Fuimos “el granero del mundo”; en educación, el faro de América, con un Premio Nóbel en medicina como el doctor Hussay. A principios del siglo pasado venían en oleadas los inmigrantes que instalaron la cultura del trabajo y construyeron las bases de una república, comenzaba a nacer una Nación. Los años 1930 produjeron un quiebre institucional irreversible. Los militares se repartían el poder y la torta también, hasta los años 1946 con el surgimiento de un supuesto iluminado, que, desempolvando leyes cajoneadas por viejos oligarcas, se gana la voluntad de los trabajadores, postergados hasta entonces. Con el nacimiento de un nuevo estilo de política con el nombre de Movimiento Nacional Justicialista surgen también nuevas castas sociales, como los sindicalistas y los nuevos amigos del poder, que serán mantenidos de diversas maneras, con fraudes electorales o presiones y persecuciones de todo tipo. Es la época donde se comienzan a tejer nuevas fortunas en base a coimas y actos de corrupción, y luego de 70 años seguimos con la misma rutina, pero cambiando el relato según los momentos. Tanto es así que cada diez años, si les conviene nacionalizar lo hacen, luego si hay que privatizar lo hacen, y si tienen que volver a nacionalizar lo vuelven a hacer, siempre en beneficio particular de los dirigentes de turno, jamás pensando en el desarrollo de la Nación. En el comienzo de la nota decía lo que fuimos, hoy luego de tanta destrucción nunca se pensó en un plan de gobierno a largo plazo y todo lo conseguido lo fuimos perdiendo, relegando a nuestro país a lugares comparables con países sub-subdesarrollados y muy lejos, pero muy lejos de lo que fuimos hace casi 100 años. Es decir que al quedar estancados por los robos desmedidos, mientras el mundo avanzaba, nosotros los mirábamos desde la ventana. Eso sí, la culpa siempre la tuvo el otro. Roguemos que se corte la continuidad de este vaciamiento y comencemos a remontar la cuesta con honor, honestidad y sobre todo con moral y dignidad.

Dusan C Sigulin
LE 6.009.490