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El paradero de casi 300 jóvenes nigerianas sigue siendo un misterio

“Solo queremos que regresen, que nos las devuelvan. Son simplemente niñas”. La demanda de la nigeriana Asabe Kwambura no parece excesiva.

Sábado 03 de Mayo de 2014

“Solo queremos que regresen, que nos las devuelvan. Son simplemente niñas”. La demanda de la nigeriana Asabe Kwambura no parece excesiva. El pasado 14 de abril, hombres fuertemente armados (presuntos terroristas de Boko Haram) atacaban un internado de mujeres de Chibok, en el Estado norteño de Borno, en Nigeria. Fueron seis horas interminables a sangre y fuego en plena noche. Durante el asalto, los yihadistas realizaron varios trayectos para escoger a sus víctimas, de entre 16 y 18 años. “Más de 300 jóvenes fueron secuestradas, a pesar de que el gobierno diga lo contrario”, denuncia en una conversación telefónica Kwambura, directora del centro, donde convivían en perfecta armonía estudiantes cristianas y musulmanas.

   Su rabia se encuentra justificada. Solo unas horas después de conocerse la noticia, voceros del gobierno aseguraban que casi todas las jóvenes (129) habían sido liberadas, excepto ocho, a pesar las familias y la directora del centro negaban la veracidad de estas informaciones. “La cifra era mucho más alta y el ejército lo sabía”, señala Kwambura. En esas primeras horas tras el secuestro masivo, unas 50 de las estudiantes lograron escapar de sus captores. El resto continúa desaparecida. Mientras, los padres de las alumnas lamentan el olvido al que se encuentra sometido su caso.

Forzadas a casarse. Medios del país africano informaron que las jóvenes que fueron secuestradas hace dos semanas de la escuela en Nigeria fueron obligadas a casarse con islamistas, que habrían pagado 2.000 nairas (12 dólares) por cada una. Un anciano de una tribu contó al diario Daily Trust que después de las ceremonias de casamiento las jóvenes fueron llevadas a Camerún y Chad. “Los secuestradores las llevaron en canoa por el lago de Chad al exterior”, dijo el hombre.

   En los últimos tiempos, y gracias al anonimato que proporciona el entorno natural, la reserva forestal Sambisa, en la frontera con Camerún, se ha convertido en la base operativa repentina de Boko Haram. Precisamente, el pasado año, el ejército nigeriano aseguraba que el líder del grupo armado, Abubakar Shekau, había sido herido en un ataque lanzado por las fuerzas armadas en ese espacio natural. Después, el comandante islamista habría viajado a Amitchide, una comunidad fronteriza de Camerún, para ser tratado de sus lesiones. Sin embargo, habría fallecido entre el 25 de julio y el 3 de agosto.

   Verdad o ficción, a pesar del anuncio de su muerte, Shekau continúa apareciendo en videos propagandísticos de Boko Haram. Siempre recreándose de sus crímenes. Y no son pocos: Solo en lo que va de año, los enfrentamientos entre el ejército nigeriano y el grupo armado se han cobrado más de 1.500 muertos, la mayoría, civiles. Se estima que desde 2009 al menos 5.000 personas perdieron la vida en manos de la milicia islamista.

Coche bomba. Al menos 19 personas murieron y otras 80 resultaron heridas en un atentado con coche bomba perpetrado el jueves en una estación de colectivo en la salida de Abuya, capital de Nigeria, anunciaron ayer fuentes oficiales nigerianas.

   La explosión sacudió la estación de Nyanya, a apenas 50 metros del lugar del atentado del grupo islamista Boko Haram que el pasado 14 abril dejó 75 muertos, el más mortífero cometido en la capital nigeriana.

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