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El Papa y la primavera en Cuba: ¿tras la libertad religiosa vendrán otras?

La Iglesia Católica espera que la visita del obispo de Roma ayude a revitalizar la fe. En lo político, los analistas concuerdan que es improbable una apertura en lo inmediato.

Domingo 01 de Abril de 2012

La Habana. - La visita del Papa Benedicto XVI a Cuba esta semana marcó otro hito en los cautelosos esfuerzos de la Iglesia Católica por incrementar su papel en la isla de gobierno comunista. El cardenal de La Habana, Jaime Ortega, lo llamó "una primavera de la fe". Aunque no está claro si los tres días que pasó el jerarca católico en Cuba cambiarán algo, o cómo podría hacerlo, analistas concuerdan en que cualquier noción de "primavera cubana" en términos de cambio político sigue estando lejos.

Aún así, la visita papal parece haber cimentado la creciente influencia de la Iglesia en la sociedad y la política cubanas, un cambio potencialmente positivo en el equilibrio de fuerzas del país socialista. "La Iglesia en Cuba ha tomado un mayor protagonismo. Por primera vez hay un diálogo directo con el gobierno, que tiene que ver con la política nacional", dijo Philip Peters, experto en Cuba.

La Iglesia espera que el viaje papal ayude principalmente a reavivar la fe en Cuba, donde la religión fue estigmatizada durante décadas tras la revolución de 1959. A pesar de ello, la Iglesia, aunque muy disminuida, sobrevivió y sigue siendo la institución más grande e influyente fuera del gobierno, un hecho que los dirigentes cubanos parecen estar más dispuestos a reconocer ahora y, quizás, a recompensar. El Papa utilizó el viaje para entregar al presidente Raúl Castro una lista de peticiones como la restitución del festivo de Viernes Santo (ver aparte) y un mayor acceso a los medios de comunicación y a las escuelas y universidades.

De hecho, el clero católico dio en los años recientes algunos pasos de bebé en el campo de la educación ofreciendo actividades extraescolares, así como clases universitarias de la orden católica española Los Escolapios. En 2011, Castro incluso les permitió abrir un programa de master de administración de empresas a tiempo parcial en un seminario de La Habana, con la ayuda de profesores de la Universidad Católica de España.

Matrimonio de conveniencia. La visita de Benedicto se produce 14 años después del histórico viaje de Juan Pablo II, que muchos cubanos ven como el inicio del acercamiento entre Iglesia y los Castro. Mientras que Fidel recibió calurosamente al Papa polaco en 1998, su hermano y presidente Raúl Castro ha sido incluso más atento, participando en las dos misas que ofició Benedicto. Los críticos, sobre todo los cubano-estadounidenses exiliados en Miami de línea dura y algunos activistas de derechos humanos en Cuba, consideran las mejoras en las relaciones Iglesia-Estado como un nefasto matrimonio de conveniencia. Acusan a los líderes católicos de no hacer lo suficiente por defender a las libertades civiles de los grupos disidentes en la isla, considerados por el gobierno como mercenarios a sueldo de EEUU. Pero la Iglesia responde que su relación con el gobierno es una ineludible aceptación de la realidad política cubana. "La Iglesia no va a rechazar de plano un sistema político. Siempre trabajará dentro de los límites de un sistema para encontrar vías para mejorar la vida humana y la dignidad", dijo el padre Juan Molina, director de asuntos latinoamericanos de la Conferencia de Obispos Católicos de EEUU.

Pero la Iglesia tampoco ha dejado de lado la apertura democrática. "Mientras que la mejora de las relaciones son de interés mutuo, también está claro que al clero católico le gustaría ver una reforma política en la isla", dijo Geoff Thale, un analista liberal de Washington. "Puede que no veamos cambios en tema de derecho humanos en Cuba de inmediato" como resultado de la visita papal, dijo Thale, agregando que ha "fortalecido la capacidad de la Iglesia para abrir espacios para el diálogo y el debate (algo) esencial para construir un clima que favorezca los derechos humanos".

En sus discursos públicos en Cuba, el santo padre repitió varias veces que había necesidad de generar "auténticas libertades", esenciales para construir una sociedad "renovada y abierta". Raúl Castro pareció no tener problemas con eso y en sus comentarios antes de la partida del obispo de Roma remarcó que encontró "muchas y profundas" coincidencias con el mensaje papal, aunque no en todos los temas.

Para Cuba, la visita de su santidad ofrece la muy necesitada legitimidad en su búsqueda de aceptación internacional, más aún en momentos en que su principal aliado comercial y político, el presidente venezolano, Hugo Chávez, lucha contra un cáncer de incierto diagnóstico antes de las reñidas elecciones de octubre en la nación petrolera. Un área clave de coincidencia entre la Iglesia y el Ejecutivo cubano es la necesidad de cambios económicos que suban el nivel de vida de la población.

Desde que tomó las riendas del gobierno de manos de su convaleciente hermano hace casi seis años, Raúl Castro ha introducido tímidas pero cada vez más ambiciosas reformas para flexibilizar el rígido modelo centralista de estilo soviético, incluida la reducción de la abultada nómina estatal y la apertura de negocios privados de pequeña escala. Reconociendo que estas reformas son un ajuste difícil para los cubanos, acostumbrados a décadas de paternalismo económico y social, el Papa ofreció el respaldo "constructivo" de la Iglesia para apoyar "un espíritu de diálogo que evite traumas".

El mensaje de renovación y reconciliación del jefe del Vaticano resonó en los cubanos que buscan un cambio. "El país necesita reformas y una reconstrucción física, pero hay tan bien un arduo trabajo de reconstrucción moral. La Cristiandad puede ayudarnos", dijo Oscar Espinosa Chepe, una voz moderada entre el movimiento disidente, quien fue encerrado en 2003 por "crímenes contra el Estado" y liberado 18 meses después por motivos de salud. Algunos cubanos siguen escépticos sobre el papel de la Iglesia. "La Iglesia no necesita un mayor peso en la sociedad. Creo que la sociedad funciona bien como está. Tenemos salud (gratuita) y educación", dijo Esperanza González, profesora jubilada.

El exilio espera. Pero el mensaje del Papa está calando entre los exiliados cubanos que, aunque sueñan con cambios más rápidos y profundos, también reconocen los obstáculos. "No se cambia de una sociedad totalitaria a una abierta sin un montón de dolor y sacrificios", dijo Carlos Saladrigas, un empresario cubano que reside en Miami, quien viajó a la isla para las misas de su santidad. "Lo que la Iglesia nos está aconsejando es que necesitamos hacer lo que podamos para facilitar un cambio más fácil para todos los cubanos", dijo. En palabras del arzobispo de Miami, Thomas Wenski, que encabezó una peregrinación de cubano-estadounidenses a Cuba: "El interés del Papa y de la Iglesia aquí en Cuba es que, sea cual sea el tipo de transición que se produzca, haya un aterrizaje suave".

Festivo religioso

A expreso pedido del Papa y en homenaje por su reciente visita, Cuba declaró excepcionalmente festivo religioso el próximo Viernes Santo. Hace 14 años, y con motivo de la visita de Juan Pablo II, el entonces presidente Fidel Castro restituyó el festivo de Navidad, que se volvió a celebrar en la isla por primera vez desde la revolución del 59.

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