El Papa y la homosexualidad (III)
Con profunda tristeza leo una nota publicada en Cartas de los Lectores donde una vez más se insiste en desacreditar las enseñanzas de la Iglesia reparando en un grave error humano, por el cual se pidió perdón, como fue el de la Inquisición. La doctrina de la Iglesia es pura y santa porque su fundador, Cristo, lo es.

Martes 20 de Enero de 2009

Con profunda tristeza leo una nota publicada en Cartas de los Lectores donde una vez más se insiste en desacreditar las enseñanzas de la Iglesia reparando en un grave error humano, por el cual se pidió perdón, como fue el de la Inquisición. La doctrina de la Iglesia es pura y santa porque su fundador, Cristo, lo es. Por lo cual decir como católico que la homosexualidad es una desviación y transgresión, y por qué no una degradación, aunque duela es así. Los católicos aprendimos a perdonar y a saber que no es fácil salir a transmitir el mensaje de Cristo en un mundo donde lo malo se impone como bueno y natural o donde para no sufrir vejaciones como las sufren quienes tienen la responsabilidad de ser cabeza de la Iglesia, se diga lo que el mundo sin Dios quiere escuchar.

Alicia Estela Zoane

aliciazoane@arnet.com.ar