El Papa, con un líder egipcio
El Papa Francisco y el patriarca de la Iglesia Copta Ortodoxa de Egipto, Teodoro II, abogaron ayer por la unidad de todos los cristianos, en el marco de un histórico encuentro que se concretó 40 años después de la visita del papa copto Shenouda III al Vaticano. "Estoy convencido de que bajo la guía del Espíritu Santo, nuestras perseverantes plegarias, el diálogo y la voluntad de construir día a día la comunión en un amor recíproco nos permitirán dar nuevos e importantes pasos hacia la unidad de los cristianos", dijo Francisco.

Sábado 11 de Mayo de 2013

El Papa Francisco y el patriarca de la Iglesia Copta Ortodoxa de Egipto, Teodoro II, abogaron ayer por la unidad de todos los cristianos, en el marco de un histórico encuentro que se concretó 40 años después de la visita del papa copto Shenouda III al Vaticano. "Estoy convencido de que bajo la guía del Espíritu Santo, nuestras perseverantes plegarias, el diálogo y la voluntad de construir día a día la comunión en un amor recíproco nos permitirán dar nuevos e importantes pasos hacia la unidad de los cristianos", dijo Francisco.

El Papa dijo ser "consciente" de que el camino hacia la unidad es "tal vez, aún largo", pero subrayó que "no podemos olvidar el trayecto ya recorrido, que se ha concretado en luminosos momentos de unidad", consignó un despacho de la agencia EFE.

Destacó el encuentro que se produjo en febrero del año 2000 en El Cairo entre Shenouda III y Juan Pablo II, "durante su peregrinación en el Gran Jubileo a los orígenes de nuestra fe".

Esta es la segunda vez en la historia que un papa de Alejandría y Patriarca de la Sede de San Marcos visita la sede de San Pedro, después de que en 1973 Shenouda III acudiera al Vaticano para reunirse con Pablo VI.

La iglesia Ortodoxa Copta de Egipto tiene alrededor de 10 millones de fieles y ese gran número, en una zona donde los musulmanes son mayoría, hace de ella una de las más importantes en el panorama eclesial del Medio Oriente.

Lavado. Autoridades de Información Financiera de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano firmaron un acuerdo con el Financial Crimes Enforcement Network, en Washington para fortalecer los esfuerzos en la lucha contra las operaciones de financiación del terrorismo y el blanqueo de dinero a nivel mundial.

Tras una invesigación, la Unión Europea y Estados Unidos colocaron el Banco del Vaticano en la lista negra de lavadores de activos y el Banco Morgan de USA cerró la cuenta del Vaticano.