Lunes 19 de Abril de 2010
El Papa se reunió ayer en Malta con ocho víctimas de abusos sexuales por parte de miembros de la Iglesia Católica en un emotivo encuentro.
El Sumo Pontífice −señaló el Vaticano− está muy “conmovido” por las historias narradas por los malteses y les expresó a éstos “su vergüenza y malestar por el sufrimiento de las víctimas y sus familias”.
Benedicto XVI, que se encontró a puertas cerradas con los hombres que actualmente tienen entre 30 y 40 años en la Nunciatura Apostólica de la localidad de Rabat, habló y rezó con ellos. El encuentro de 25 minutos de duración transcurrió de modo “intenso y emotivo”, aunque en una atmósfera relajada, aseguró el portavoz vaticano Federico Lombardi sobre la reunión, a la que no tuvieron acceso los medios de comunicación.
“También el Papa tenía lágrimas en los ojos”, contaron víctimas tras la reunión con Benedicto XVI. Asimismo, les aseguró que la Iglesia hará todo lo posible por “investigar acusaciones (de abusos), llevar a los responsables frente a la Justicia y tomar medidas efectivas para proteger a los jóvenes”.
“Todos hemos llorado, pero ahora somos todos muy feli ces”, declaró Joe Magro, de 38 años, una de las víctimas de abusos. “El Papa realmente nos ha compadecido, toda esta experiencia fue muy impresionante”, añadió Magro, quien relató que fue abusado entre 1988 y 1990 en un orfanato católico.
“Estoy aliviado y me quité un gran peso de encima”, señaló luego Lawrence Grech. “Le agradecimos mucho al Papa”, expresó entre lágrimas, en su carácter de portavoz de las víctimas. “Por lo tanto el Papa no es el Papa que se ve en los medios”, agregó.
Previamente, el Sumo Pontífice celebró una misa al aire libre ante decenas de miles de fieles en Floriana. En un día nublado con lloviznas, el Papa llamó con insistencia a los católicos a mantenerse firmes en su fe y a proteger los valores de la Iglesia.
“No todo lo que propone el mundo actual vale la pena para que los malteses lo acepten”, aseveró Benedicto XVI. También se refirió a las “heridas del pecado”, cuya curación requiere misericordia divina, según indicó.
“Muchas voces intentan convencernos para que depongamos nuestra fe en Dios y en la Iglesia y elijamos nosotros los valores y convicciones religiosas acorde a los cuales queremos vivir”, advirtió el Papa durante la misa.
“Nos dicen que no necesitamos a Dios ni a la Iglesia”, apuntó Benedicto XVI. (DPA)