Domingo 16 de Marzo de 2014
El Papa se reunirá el próximo viernes en una iglesia cercana al Vaticano con unos 700 familiares de víctimas del crimen organizado, con la asociación católica antimafia Libera, según anunció ayer la Santa Sede.
Este encuentro, el primero de este tipo, se realizará en la víspera de la XIX Jornada de la memoria y del compromiso, organizada por el fundador de Libera, Luigi Ciotta, en Latina, al sur de Roma.
El Papa, que ayer regresó al Vaticano tras una semana de retiro espiritual en la localidad vecina de Ariccia (distante 83 kilómetros de la Santa Sede), se entrevistará con los familiares de las víctimas en la iglesia de San Georgio VII, justo del otro lado de los muros del pequeño Estado.
La iglesia donde se concretará el encuentro está situada en el antiguo Velabrum de Roma, cerca del Tíber y junto al arco de Jano. Es llamada también San Giorgio in Velabro. Dedicada a San Jorge, precisamente los restos de este santo se encuentran bajo el altar del templo.
La iglesia fue dañada terriblemente por un atentado con coche bomba en las cercanías en 1993, y fue casi reconstruida por completo tres años más tarde para darle su aspecto medieval original.
En línea con sus predecesores Juan Pablo II y Benedicto XVI, Francisco ha demostrado ser muy sensible a la lucha contra los tráficos y el crimen organizado.
El pasado mes de mayo, con motivo de la beatificación en Palermo de un obispo asesinado por un banda mafiosa, Giuseppe "Pino" Puglisi, Francisco declaró en el Vaticano: "Es él quien ganó, con Cristo" en su lucha por substraer a los jóvenes palermitanos de la influencia de la Cosa Nostra.
Libera es una asociación volcada en la lucha contra las mafias italianas (principalmente la Cosa Nostra, originaria de Sicilia; Ndrangheta, de Calabria, y la Camorra, de Campania). Se ha especializado, entre otros, en la reconversión de bienes confiscados a estas organizaciones.
El Vaticano y su banco, el IOR, han recibido en el pasado fondos de dinero sucio procedente de la mafia y aprovechado inversiones inmobiliarias dudosas. En la actualidad las investigaciones siguen tratando de aclarar los vínculos entre un puñado de prelados y la criminalidad italiana.
El fiscal adjunto de Reggio de Calabria, Nicola Gratteri, declaró en noviembre al diario Il Fatto Quatidiano que "los jefes mafiosos no dudarían en hacer una zancadilla" al Papa Francisco, si pudieran, porque "está desmantelando los centros del poder económico en el Vaticano".
A mediados de noviembre del año pasado, Gratteri, advirtió que "la fuerte voluntad del Papa, que busca perturbar los centros de poder infectados, lo pone en riesgo. Le molesta mucho a la mafia", le dijo a CNN.
El portavoz del Vaticano, el padre Federico Lombardi, trató luego de neutralizar los rumores alarmistas, afirmando que el pequeño Estado estaba "extremadamente tranquilo".
"La Santa Sede no está preocupada en absoluto", dijo Lombardi al servicio francés de noticias Agence I.Media. "Esas son invenciones usuales", afirmó.