Lunes 22 de Agosto de 2011
El Papa Benedicto XVI instó a los jóvenes católicos que asistieron ayer a la misa que encabezó cerca de Madrid, a difundir el evangelio a otros, en la última jornada de una visita de cuatro días a la capital de España marcada por protestas violentas.
Cientos de españoles, incluidos sacerdotes, tomaron las calles a principios de semana para protestar por el costo público de acoger un evento religioso privado en un momento de fuertes recortes. La manifestación acabó con enfrentamientos con la policía el miércoles por la noche.
El Papa, de 84 años, dijo ayer a los peregrinos de la Jornada Mundial de la Juventud, procedentes de 193 países, que se les había concedido la extraordinaria tarea de ser misioneros de Cristo en otros países llenos de gente joven que busca nuevos valores. "No se puede encontrar a Cristo y no darlo a conocer a los demás. Por tanto, no guardéis a Cristo para vosotros mismos. Comunicad a los demás la alegría de vuestra fe", dijo en un sermón leído desde un trono blanco bajo un estilizado árbol dorado.
Cientos de miles de jóvenes, ondeando banderas de sus países y con gorros y sombreros para protegerse del intenso sol, rezaron, aplaudieron y vitorearon durante el servicio litúrgico.
"Cuando estás en casa crees que estás solo en tu fe, pero cuando rezas junto a más de un millón de personas eso cambia las cosas", dijo Katharina Eisen, de 18 años, de Alemania.
Los críticos estiman el costo del viaje papal en unos 100 millones de euros, especialmente por las fuertes medidas de seguridad que han rodeado a Joseph Ratzinger.