Jueves 21 de Marzo de 2013
El Papa Francisco se mostró ayer dispuesto a continuar el diálogo interreligioso y expresó su "amistad y respeto" a representantes de otras religiones a los que recibió en audiencia un día después de la ceremonia de inauguración de su pontificado.
"La Iglesia Católica es consciente de la importancia de promover la amistad y el respeto con los hombres y mujeres de tradiciones religiosas diferentes", afirmó Jorge Mario Bergoglio, quien para subrayar su mensaje pronunció la frase dos veces.
"Les confirmo mi firme voluntad de continuar el camino ecuménico", dijo el pontífice en el encuentro celebrado en la sala Clementina del Vaticano y en el que participaron representantes de otras confesiones cristianas, así como judíos, musulmanes y de otras religiones, a los que invitó a acercarse también a los no creyentes, según recogió la agencia de noticias alemana DPA.
"Debemos estar cercanos a los hombres y mujeres que, no reconociéndose parte de ninguna tradición religiosa, están cerca de la verdad, la bondad y la belleza, que son la verdad, la bondad y la belleza de Dios", añadió el Papa, instando también a trabajar para que "no prevalezca una visión de la persona humana de una sola dimensión, según la cual esta se reduce a lo que produce y lo que consume". "Esta es una de las trampas más peligrosas de nuestro tiempo", dijo.
Bergoglio se refirió al patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomeo I, como "mi hermano Andrés", por ser considerado sucesor del apóstol san Andrés. Bartolomeo había asistido a la misa de inauguración del pontificado y se fundió con Francisco en un abrazo a la hora del saludo de la paz. Es la primera vez desde el gran cisma de 1054, que supuso la separación de católicos y ortodoxos, que el patriarca asiste a la entronización de un Papa en Roma.
Al tomar la palabra durante el encuentro de ayer, Bartolomeo dijo al Papa que la unidad entre los cristianos es "la primera y más importante" de sus preocupaciones y un "presupuesto fundamental" para que el testimonio del cristianismo sea "creíble".
"La crisis económica mundial exige de forma imperativa la organización de una acción humanitaria para la cual usted tiene una gran experiencia gracias a su labor de buen samaritano en América latina, donde han experimentado como pocos la amargura del sufrimiento y de la miseria humana", dijo el patriarca ortodoxo al nuevo Papa, el primer latinoamericano al frente del catolicismo.
En su discurso, Francisco se dirigió expresamente también a los representantes judíos y se mostró "confiado" en que juntos podrán "proseguir fraternalmente el fructífero diálogo que defendió el Concilio (Vaticano II) y que se ha venido celebrando con no pocos frutos". Al mismo tiempo, agradeció su presencia a los representantes musulmanes: "En ella veo un signo tangible de la voluntad de crecer en el respeto mutuo y en la cooperación con el bien común".
Al terminar el encuentro, el Papa dio un largo apretón de manos al rabino jefe de Roma, Riccardo Di Segni, quien en declaraciones a la prensa italiana aseguró estar organizando un encuentro entre la comunidad judía de la ciudad y Francisco para mayo.
Juan Pablo II y Benedicto XVI tuvieron entre sus prioridades la unidad de los cristianos y el diálogo con otras religiones, si bien este sufrió varios reveses durante el último pontificado. La comunidad judía emitió fuertes críticas a la decisión de Benedicto de levantar la excomunión a un obispo tradicionalista lefebvriano que, pocos días antes, había negado el Holocausto.
También causó fuerte revuelo en países musulmanes el discurso pronunciado en 2006 por el ahora Papa emérito en la universidad de Ratisbona en el que, citando a un emperador bizantino, dijo: "Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas".
La Unión Internacional de Teólogos Musulmanes liderada por Yusuf Al Qaradawi aseguró ayer desde Doha que está dispuesta a reabrir el diálogo con el Vaticano interrumpido después del discurso de Ratisbona.