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El Papa exigió límites a la prensa, que no debe "insultar" a la religión

Tras una semana de bajo perfil, el pontífice entró de lleno en el debate global que causó la matanza en el Charlie Hebdo. Habló con periodistas durante el vuelo de Sri Lanka a Filipinas.

Viernes 16 de Enero de 2015

El Papa Francisco entró de lleno en el debate sobre la libertad de expresión que ha generado la matanza en la sede del semanario francés Charlie Hebdo, al afirmar que ese "derecho fundamental" no autoriza a "insultar" la religión del prójimo. "La libertad de expresión y la libertad religiosa son derechos humanos", agregó. El Papa se sumó así, con algún retraso, al debate global que produjeron los atentados terroristas islámicos en Francia, que dejaron 17 víctimas y tres extremistas muertos. Mientras, en Francia la nueva edición de Charlie Hebdo registra ventas históricas, a niveles jamás vistos.

En el avión que lo llevaba de Sri Lanka a Filipinas, donde inició una visita de cinco días, el Papa Francisco afirmó que asesinar en nombre de Dios es una "aberración", pero insistió en que "la libertad de expresión" no da derecho a "insultar" la religión de otros. El pontífice se refirió así al ataque terrorista de la semana pasada contra Charlie Hebdo en París, en el que murieron 12 personas a manos de yihadistas franceses.

Aberración."Matar en nombre de Dios es una aberración", dijo Francisco a la prensa que lo acompañaba en el avión. Sin embargo, el pontífice consideró que "todas las religiones tienen su dignidad" y "hay límites", a la libertad de expresión. "No se puede provocar, no se puede insultar la fe de la gente, reírse de ella", insistió EM_DASHen una tácita pero clara referencia a Charlie HebdoEM_DASH, y aseguró que "la libertad de expresión es un derecho y una obligación que debe utilizarse sin ofender". "Vamos (a hablar) sobre París, hablemos claro: tenemos la obligación de hablar abiertamente, de tener esta libertad, pero sin ofender", prosiguió. Para ser aún más claro, el Papa puso un ejemplo. "Si el doctor Gasbarri, mi querido amigo (que estaba a unos pasos de distancia), ofendiera a mi madre, puede esperar un puñetazo. ¡Es normal! De la misma manera no se puede desafiar, ofender o ridiculizar la fe de otros", comentó el Papa en pleno vuelo de Sri Lanka a Filipinas.

Después de subrayar que no se debe matar en nombre de la religión, Francisco señaló que "lo que ocurrió nos sorprende. Pero pensemos siempre en nuestra historia, hemos tenido grandes guerras religiosas; piensen en la Noche de San Bartolomé (la matanza de protestantes franceses o "hugonotes" en París la madrugada del 24 de agosto de 1542). También nosotros somos pecadores, pero no se puede matar en nombre de Dios". Es que, dijo, "la libertad de expresión y la libertad religiosa son derechos humanos fundamentales. Tenemos la obligación de hablar abiertamente, de tener esta libertad, pero sin ofender", aseveró el pontífice. Sobre la libertad religiosa, destacó que "cada uno tiene el derecho de practicar su religión, pero sin ofender" y consideró una "aberración" matar en nombre de Dios. "Creo que los dos son derechos humanos fundamentales, tanto la libertad religiosa, como la libertad de expresión", continuó el Papa argentino sobre la compatibilidad entre ambos conceptos. "No se puede ofender, hacer la guerra o asesinar en nombre de la propia religión o en nombre de Dios", reiteró el Papa. En este tono, Francisco lamentó que haya "mucha gente que habla mal de otras religiones" y esas son "provocaciones", por lo que consideró que "hay un límite a la libertad de expresión". Para Jorge Bergoglio "cada religión tiene dignidad, cualquier religión que respeta la vida y la persona, y yo no puedo burlarme. Y este es un límite". "Puse este ejemplo para decir que en esto de la libertad de expresión hay límites, como con lo que dije de mi madre", abundó Francisco.

Por otro lado, consideró que "hay un desequilibrio humano" detrás de todo atentado suicida y que quienes los cometen carecen de "un verdadero equilibrio sobre el sentido de su vida y la de los demás. Ofrecen su vida, pero no por el bien", aclaró el pontífice para marcar la diferencia con los misioneros, que "dan la vida, pero para construir", mientras que quien se inmola "da la vida, para destruir".

La de ayer es la declaración más extensa y más neta del Papa sobre el candente tema desde los atentados terroristas del pasado 7 de enero contra la redacción del Charlie Hebdo en París. En en ese momento el pontífice dio a conocer un comunicado de solidaridad y condena. Posteriormente, el lunes pasado, señaló que intelectuales y figuras públicas "especialmente los musulmanes" deben hacer una condena clara del fundamentalismo.

El recibimiento entusiasta del mayor país católico de Asia

El Papa Francisco fue recibido con música y bailes en Filipinas, el país asiático con mayor población católica, en el que el pontífice argentino inició una visita de cinco días. Las campanas de las iglesias de todo el país repicaron simultáneamente cuando el avión en que viajaba Francisco, de 78 años, aterrizó en Manila. El pontífice llegó a Filipinas procedente de Sri Lanka, donde realizó una visita de dos días.

El presidente de Filipinas, Benigno Aquino, y una veintena de representantes del gobierno y la Iglesia católica local recibieron al Papa, que vio cómo el viento le arrebataba el solideo de la cabeza nada más aterrizar y no lo recuperó hasta 10 minutos después. Aquino besó el anillo del Papa y conversó brevemente con él, antes de que dos huérfanos le obsequiasen flores y unos 1.200 niños interpretasen un baile de bienvenida. El Papa besó a los dos huérfanos y los bendijo, antes de volver a reunirse con las autoridades. "Bienvenido Papa Francisco. Por favor, rece por los filipinos", le dijo uno de los niños.

Fuera del aeropuerto, decenas de miles de personas emocionadas agitaban banderas o pañuelos al paso del convoy en el que pasaba el Papa camino de la Nunciatura Apostólica, lugar en el que se alojará durante su visita. El líder de la Iglesia católica saludó y sonrió a la multitud, que tomaba fotos con sus teléfonos celulares o le gritaba saludos de bienvenida. La gente había comenzado a reunirse desde primera hora de la mañana a lo largo de los 22 kilómetros separan el aeropuerto de la capital, Manila.

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