Martes 29 de Septiembre de 2015
El Papa Francisco sufre de la cadera y es sometido a sesiones “regulares de fisioterapia”, según reconoció ayer en la ciudad estadounidense de Filadelfia el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, consultado sobre la cada vez más visible cojera del pontífice.
“El Papa sufre de problemas en el movimiento de sus piernas. Algunos días está mejor que otros. Durante un viaje como este, en el que debe desplazarse a menudo, está un poco fatigado físicamente. Es normal. Pero felizmente duerme muy bien”, precisó el padre Federico Lombardi, consultado en una conferencia de prensa.
Una discreta ayuda. El Papa, que realizó un histórico viaje de ocho días por Cuba y Estados Unidos, camina lentamente y cojeando. Cuando sube o baja escalones cerca de un altar o de un atrio, uno de los sacerdotes que lo acompañan a menudo lo toma discretamente del brazo para ayudarlo.
Pero a él no parece gustarle mucho esta ayuda. Desbordante de energía, Jorge Bergoglio se levanta a las 04:00 o 05:00 de la mañana y cumple en el Vaticano un programa de trabajo intenso. Sus viajes son aún más agotadores.
Durante su viaje de diez días, Francisco necesitó ayuda para subir y bajar escaleras, y el viernes fue llevado alrededor de la ONU y el Madison Square Garden en un carro de golf.
Lombardi dijo que el carro de golf fue planeado antes del viaje, no agregado de último momento para que el pontífice caminara menos.
Según Lombardi todo esto es normal, en el sentido de que el pontífice de 78 años de edad “no corría” cuando fue electo en 2013.
No se sabe si fue producto de la renguera o del fuerte viento y su larga túnica (o ambas cosas), pero al subir al avión que lo llevaba a Filafedlfia, Francisco -maletín en mano- tropezó casi al llegar a la puerta de la aeronave, sin llegar a caer.