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"El país está fuera del mapa de las inversiones y es un mero espectador"

El especialista Sergio Mantoni señaló que “el modelo está agotado” desde 2007. Dijo que la caída de las reservas y el deterioro de la balanza comercial dan señales en ese sentido.

Domingo 16 de Junio de 2013

Bajo la premisa de que el modelo económico “se agotó” y teniendo en cuenta que la realidad nacional se complicó de tal forma que no hay medidas que puedan dar vuelta la situación, Sergio J. Mantoni, titular de SJM Consultora Económica, advirtió que “el país se transformó en un mero espectador de lo que ocurre en el mundo” y no puede aprovechar el contexto internacional.

   “El país está fuera del mapa de las inversiones, no participa en los mercados financieros, no coloca deuda en los mercados desde el año 2007, no actúa fluidamente en el comercio internacional, no solucionó aún su problema original de deuda pasados ya once años, tiene un control de cambios terrible cuando sobran dólares en todos lados y ni siquiera deja viajar a sus ciudadanos cómodamente al exterior. Es el desaprovechamiento total de las condiciones reinantes. El país es precolombino en el diseño de sus políticas y es por ello que no puede abrazarse al auge de los tiempos que corren”, detalló el analista.

—La economía arrancó complicada en 2013 ¿qué previsiones tiene para el segundo semestre del año? ¿Llega una etapa de alivio?

—Diría que innecesariamente complicada. Argentina podría estar como el resto de los países de la región. Sin embargo está embarcada en un lío fenomenal. El desmanejo de la economía y de las relaciones internacionales nos sumergieron en el séptimo subsuelo del infierno. En cuanto al segundo semestre, no creo que llegue la bonanza como se la entendió en algún momento. En el mejor de los casos puede haber algo de reactivación —si es que ocurre— como efecto de aumento del gasto y de la expansión monetaria de cara a las elecciones. Pero no gran cosa. Monetizar con el mero objetivo electoral va a tener patas cortas y posiblemente la situación post electoral sea de un deterioro mayor. Pueden agrandar los problemas. Para tener expansión genuina de la actividad se deben dar las condiciones de tener un programa económico bien armado, con un equipo competente que lo respalde y una situación externa que no juegue en contra. Actualmente no hay equipo ni programa. La situación externa hasta el momento no es mala, pero nadie puede garantizar que eso no vaya a cambiar en el mediano plazo. El modelo económico se tornó inconsistente y está agotado desde 2007. Al principio, como en la segunda fase de convertibilidad, estuvo disimulado por la coyuntura pero ahora se hace demasiado evidente. Cómo será lo agotado que estará que con tasas de interés en países centrales en los niveles más bajos de la historia, más una muy buena cosecha con excelentes precios internacionales y Brasil que reactivó algo respecto al año pasado comprando más autos, no puede torcer la situación actual.

—¿Alcanza con los ingresos por la cosecha?

—Los ingresos de la cosecha siempre colaboran, pero no salvan. Esa es una diferencia sustancial con el pasado. La valorización (precio por cantidad) de la cosecha de soja es la mejor de la historia y, sin embargo, el campo está de paro, el mercado cambiario está clausurado, las importaciones trabadas y la economía complicada. Claramente no salvan. Sería mucho peor si los precios cayeran o hubiera existido sequía. Antes, con mucho menos derramaba más. Ahora, colaboran pero no salvan.

—¿Qué impacto tendrán la puesta en marcha de los Cedin y el Baade?

—No se sabe, pero no existen razones para suponer que será demasiado grande. Es de suponer que los sectores que “necesitan blanquear” inexorablemente lo aprovecharán. No se sabe cuánto hay en ese submundo, nos enteraremos. El gobierno esperaba cuando lo lanzó algo parecido al blanqueo anterior, que no había sido gran cosa, unos cuatro mil millones. Eso no alcanza para motorizar la actividad, en el mejor de los caso contribuye a una reactivación temporal.

—Los precios estuvieron bastante contenidos durante los meses del acuerdo de precios, pero terminada esa medida pareciera que volvió la remarcación ¿cómo salir de esta encrucijada?

—Una encrucijada de la que se puede salir simplemente aplicando el instrumental que la profesión tiene, ni más ni menos. Volver a la técnica y a la profesión son condiciones indispensables. Los delirios no funcionan. Combatir la inflación con un par de acuerdos de precios no iba a funcionar, era como poner una bugía dentro de un habitáculo donde va un motor. La bujía es solo una pieza, no sustituye a todo el motor. La idea de los militantes controlando es aún más delirante. La economía moderna se mueve por incentivos no por órdenes, está probado. Si el gobierno quiere resolver el problema debe volver al libro de texto.

—¿Cómo influye en la Argentina el contexto internacional?

—El país se transformó en un mero espectador de lo que ocurre en el mundo, y hasta el momento lo que ha venido fue positivo, aunque no aprovechado. El país está fuera del mapa de las inversiones, no participa en los mercados financieros, no coloca deuda desde el año 2007, no actúa fluidamente en el comercio internacional, no solucionó aún su problema original de deuda, tiene un control de cambios terrible cuando sobran dólares en todos lados y ni siquiera deja viajar a sus ciudadanos cómodamente al exterior. Es el desaprovechamiento total de las condiciones reinantes. El país es precolombino en el diseño de sus políticas y es por ello que no puede abrazarse al auge de los tiempos que corren.

—Las reservas y la balanza comercial ya no son lo que eran, ¿cómo recomponer estos dos indicadores?

—Efectivamente, no son lo que eran. Y ese es el argumento esgrimido por el gobierno para llevar adelante este “modelo” de cepos, trabas y prohibiciones, que lejos de dar buenos resultados está en las antípodas. En el año 2002 la balanza comercial significaba 16 puntos del PBI. En el 2011 esa relación cayó al 2,3%, idéntico al registrado en 2001. Esto es una evidencia irrefutable de que el modelo está agotado y que el tipo de cambio dejó de ser competitivo. Los modelos cierran contra reservas, o sea cuando a la economía le va bien las reservas se engrosan. En forma opuesta, caen cuando ocurre lo contrario. ¿Hasta cuándo las reservas crecieron de manera constante? Hasta el primer trimestre del 2008. Otra muestra que el modelo terminó en 2007. El 27 de marzo del 2008 suman 50.517 millones de dólares (nivel récord hasta ese momento) y a partir de ahí se registra un comportamiento muy lateralizado, solo siendo superado a partir del 2010. El nuevo récord se da tres años después (enero 2011) y solamente un 4% más alto. Es decir las reservas crecieron a un ritmo del 1,4% promedio anual, bajísimo. Pero lo peor es que a partir de ahí comienzan a caer en forma constante y al cierre de mayo perdieron el 26% del total. Este comportamiento es absolutamente inverso al registrado en México, Brasil, Chile, Uruguay, Colombia y Perú, por citar algunos casos. Demuestra que el “modelo” pierde los dólares que tenía guardados y que tiene incapacidad de generar nuevos. El superávit comercial es cada vez más chico, a pesar de los excelentes precios internacionales y de las trabas para importar. Argentina es un país caro, atrasado, complicado e imprevisible, en donde los recursos que engrosan las arcas públicas no van a parar a donde deberían.

—¿Cuál es la salida?

—La forma de dar vuelta la balanza externa y las reservas viene por el lado de transformarse, ordenarse y dinamizarse. Hay que lograr ser competitivos y vanguardistas. Pensar en lo que viene y no en lo que ya pasó. Competitividad no es solo tipo de cambio. Se arranca con personas idóneas en funciones, en vez de amigos o cómplices. Reglas claras que se sostengan en el tiempo. Un programa económico, fiscal, tributario y de cancillería apuntando a la expansión de largo plazo, exactamente lo opuesto al programa de corto plazo que rige en la actualidad. En ese marco la inversión, el resultado externo y las reservas serán abundantes. Un ejemplo de marco para producir ha sido Estados Unidos. Cuando ocurrió el milagro americano se dio como consecuencia de un horizonte generado a partir del “imperio de la ley”. Eso generó previsibilidad y derramó en otros órdenes. •

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