Lunes 19 de Octubre de 2009
El más pesado, el más denso, el más triste, es el balance de los hinchas. ¡Que triste imagen la de nuestros dirigentes! Ya casi todo está dicho, ya no quedan palabras, sólo sentimientos. Sentimientos canayas. Sentimos lo que pasó, sentimos que no nos simbolizan, nunca lo hicieron, ellos dan la espalda al pueblo, están para otra cosa. Quieren destruir la esencia, nuestro último patrimonio, lo único que nos queda. No permitamos más atropellos. ¡Esto es Central! Hay tiempos para todo: para esperar, para pensar, para decidir. También para la lucha. Es tiempo de luchar. ¡Qué fea sensación, qué distantes que parecen, me dan vergüenza, me acuerdo de mis abuelos, de los que me hicieron canaya! Que distinto era todo, que distintos a éstos. ¿No es ya suficiente? ¿No es demasiado? Demasiada soberbia, demasiada ineptitud, demasiada ingenuidad, demasiado ego. Es el peor de los balances, el que no se puede arreglar, el balance de los hinchas hinchados, de los que estamos hartos del Vasco, hartos de la corte de aduladores, hartos de la patota policial, hartos de malas campañas, hartos de malos dirigentes, hartos de tan mala gente. Este balance no se puede aprobar, ni con las manos espurias ni con la exégesis del engaño.
Daniel Arrighi,
d_arrighi@hotmail.com