El orgullo de ser rosarina
Es tarde para arrepentirse pero la angustia por no haber hecho nada concreto me está agobiando y carcomiendo el pecho.

Lunes 19 de Agosto de 2013

Es tarde para arrepentirse pero la angustia por no haber hecho nada concreto me está agobiando y carcomiendo el pecho. Inmensa es la tristeza que siento, no hubo momento de toda esta semana en el cual no haya pensado en lo sucedido y que un escalofrío invadiera mi cuerpo por el hecho de pensar en todo el sufrimiento que irrumpía en cada rosarino.La ciudad estaba apagada (y permanecerá así bastante tiempo). Ya se puso punto final a la incertidumbre y esperanza de los familiares y amigos de los desaparecidos, ya finalizó la labor de los bomberos y rescatistas. Esos sujetos que, junto con el cuerpo médico y el resto de los colaboradores, se convirtieron en el tesoro más preciado de nuestra ciudad, en el orgullo nacional. A veces creo que el cielo tiene que permanecer nublado durante varios días para que valoremos y apreciemos mucho más la aparición del sol, ese que nos llena de luz y energía. Encuentro semejanzas con lo que pasó en mi Rosario querida: lamentablemente fue a partir de pérdidas humanas irreparables; sin embargo, ha sido evidente que en el medio de tanto perjuicio hemos tenido logros, que le permiten a los sujetos seguir considerando la posibilidad de que no todo está perdido. No es mi intención evadir ni menospreciar el apoyo y la ayuda proveniente de las personas de zonas aledañas (claramente, sin ellos tampoco hubiera sido posible llevar a cabo todas las tareas) pero por sobre todas las cosas quiero hacer hincapié en el pueblo rosarino, en la gente de acá. Porque sino sos de acá no sabés qué se siente realmente, no tenés la capacidad de apreciar la magnitud de la afección. Nunca creí que fuera posible la unificación de las fuerzas, pero los hechos me demostraron lo contrario. Desaparecieron las diferencias, sólo estaban presentes la solidaridad, la cooperación, la perseverancia, el compromiso y la responsabilidad. No tengo palabras suficientes que expresen mis condolencias hacia los familiares de las víctimas, ni las necesarias para agradecerle a todos aquellos que aportaron su “granito de arena” en esta causa, que me han devuelto la esperanza y el orgullo de ser rosarina.

Rocío Belén González
DNI 36.659.883