El ojo del microscopio
Leyendo la nota que La Capital publicó el pasado 12 de julio, dedicada a las tareas científicas que realiza el doctor en química Alejandro Vila, "viendo y viviendo" lo que nuestro ojo natural no puede ver, se me ocurre pensar que todo nuestro universo se moviliza constantemente...

Jueves 16 de Julio de 2009

Leyendo la nota que La Capital publicó el pasado 12 de julio, dedicada a las tareas científicas que realiza el doctor en química Alejandro Vila, "viendo y viviendo" lo que nuestro ojo natural no puede ver, se me ocurre pensar que todo nuestro universo se moviliza constantemente dentro de un orden de perfección absoluta que la humanidad ha venido descubriendo de manera progresiva, merced a la actividad consecuente de los que aman ese saber y lo difunden. Si, como en teoría lo estima la ciencia, ese cosmos ha evolucionado a partir de una microscópica partícula de materia cuya división debió continuar ese orden perfecto, gestando cuerpos de múltiples formas, en tiempos y lugares distintos, es evidente que alguna intervención sobrenatural debió existir desde el principio pues en todo nuestro entorno nada se hace con nada, confirmado por el hecho de que desde nuestros orígenes prehistóricos la mente humana siempre se ocupó de "fabricar ídolos y dioses" copiados de algún modo basándose en la naturaleza conocida o mentalizados por su humana conciencia con prevención hacia lo desconocido, lo cual ha dado lugar a discusiones de todo tipo, que en definitiva pretenden llegar a lo absoluto o eterno no aceptando nuestros valores relativos y temporales en todas sus dimensiones. Por eso, creo que en nuestra vida social algunos toman partido por ideales extremistas como pretender la igualdad material en un mundo donde nada es igual ni aún mentalmente ya que hasta las ciencias exactas terminan en el incalculable infinito, llegando a conclusiones como que el capitalismo es "salvaje" o que el comunismo es "utópico" sin reparar en que esos extremos pertenecen a una misma "cuerda" pues nacemos "salvajes" por obra y gracia de microorganismos que "utópicamente" consideramos de propiedad y uso exclusivo, hasta que un Verdadero Creador nos haga comprender que la vida "no termina en la ida" sino que "sigue a la vuelta" como un interesante libro de horóscopos de autor desconocido.

Juan Mattheus, LE 5.975.608