El nuevo sofisma falaz
Existe un nuevo sofisma falaz que dice que el consumo del cannabis (marihuana) hace bien por sus efectos terapéuticos. El 10 de mayo se celebraron en distintas ciudades importantes del...

Jueves 15 de Mayo de 2014

Existe un nuevo sofisma falaz que dice que el consumo del cannabis (marihuana) hace bien por sus efectos terapéuticos. El 10 de mayo se celebraron en distintas ciudades importantes del mundo manifestaciones por la defensa legal del consumo y venta de la marihuana, con marchas, actos, eventos, que buscan la “legalización” de un fármaco que crea dependencia. Argumentan el derecho de cada individuo a consumir, producir y comerciar libremente, democráticamente, este producto natural para la procuración de su “felicidad individual”, digamos así. En estos últimos tiempos de gran mendacidad, insólitamente, la ciudadanía general, que obviamente no tiene por qué poseer determinados conocimientos científicos médicos, se encuentra bombardeada por un nuevo sofisma falaz: en la marihuana se principal ingrediente activo es el delta-9-tetrahidrocannabinol, aislado en 1964 y en 1990 se pudo apreciar su importancia en la modulación de las actividades en el sistema endocanabinoide del cuerpo humano. Este sistema del cuerpo hizo conjeturar y especular sobre las posibles prometedoras aplicaciones farmacológicas en el ser humano. Y es así que actualmente muchas personas involucradas en la denominada “cultura canábica”, que escriben revistas, libros, expertos en las plantaciones domésticas y cuidados de la planta se transformaron en grandes opinadores sobre los efectos “terapéuticos”. Para ejemplificar, cualquier medicamento para uso médico y que tenga la certificación académica requiere ensayos multicéntricos en muchos países, con una serie de pasos químicos, pruebas con animales y humanos voluntarios, con humanos que pueden necesitar esos nuevos medicamentos. Y luego de un tiempo mayor a diez años, se puede colocar al mercado para su uso “terapéutico” para una determinada enfermedad. Cabe entonces aclarar que eso con la marihuana nunca se finalizó; que no se ha demostrado nunca jamás algún efecto “terapéutico” sanatorio  o como sintomático, paliativo o aliviando dolencias que haya sido comprobado en ningún lado hasta la actualidad. Sí en cambio se sabe perfectamente que produce efectos colaterales, indeseados y tóxicos, como incremento en la ansiedad, puede provocar cuadros de psicosis muy serios en adolescentes, arritmias cardíacas, afecciones broncopulmonares tos, enfisema, y probable cáncer de pulmón (aún no determinado); nerviosismo, hasta casos de paro cardíaco en combinación con otras drogas, alteraciones en la memorias de corto término, de trabajo y en toma de decisiones, baja en la perfomance deportiva, tendencia de suicidios. Recordemos además que el consumo del cannabis produce cabal e inexorablemente una adicción, vale decir, que lleva al deseo de incorporar al organismo cada vez más cantidad y más frecuentemente. Pero eso a su vez lleva a consumir otras drogas adictivas: alcohol, hachís, cocaína, heroína, morfina, tabaco, pudiendo llevar a un cóctel que en poco tiempo mata al consumidor y enluta a todo su entorno familiar y amigos.

José Alberto Trop