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El muro de una obra cayó sobre un edificio y no hubo heridos de milagro

Fue en San Luis al 600. Escombros y hormigón cubrieron el solarium, una cochera vecina y una pilea donde suelen bañarse chicos. Por fortuna, hubo sólo daños materiales.

Miércoles 30 de Enero de 2013

Todo indica que usaron la pared del edificio lindero como encofrado y sencillamente no resistió: el muro se vino abajo con grandes fragmentos de mampostería y cemento fresco, lo que causó daños en un solarium y la cochera vecina. De absoluta casualidad no hubo heridos, ya que también cayeron pedazos de hormigón en la pileta, donde a esa hora suelen bañarse chicos. El derrumbe ocurrió el lunes a la tarde en San Luis 649, en el mismo predio donde en agosto del 2011 se desplomó una casona centenaria (ver aparte), y afectó al inmueble con que el solar limita al este, con salida por Juan Manuel de Rosas 1018. La construcción tuvo una paralización parcial, ya que la Dirección de Obras Particulares municipal le ordenó remover todos los escombros, limpiar el área y reconstruir de inmediato a nuevo la pared que se cayó.

El estruendo del derrumbe estremeció una aletargada tarde, con menos movimiento que el usual por las vacaciones. "Una pequeña muralla no aguantó el peso del hormigón y se cayó hacia el lado del vecino, nada más", explicó ayer, minimizando el incidente, uno de los carpinteros que quedó en la obra (un futuro edificio de quince pisos que construye la Cooperativa de Vivienda Rosario).

Según el operario, lo que se vino abajo fue una "pared de 15", de cerca de un metro de altura. En rigor, según precisó luego el inspector de Obras Particulares Carlos Hyón, se trata de la pared que daba sobre el contrafrente del edificio Cadaqués, que limita con el extremo este de la construcción.

La obra cuenta con permiso de edificación y tiene como comitente a la cooperativa. El calculista es Julián Campitelli y los proyectistas son Sergio Ferrer Petit, Karina Campitelli y Guillermo Cibils.

El desplome se produjo alrededor de las 17.30. Según contó uno de los damnificados, Gonzalo Navarro, "por suerte no estaban los chicos que a esa hora suelen estar en la pileta, porque si no estaríamos hablando de otra cosa" y no sólo de los daños materiales que causó el hecho.

Al caer la pared, grandes fragmentos de material y cemento terminaron esparcidos sobre una escalera, el estacionamiento y el solarium con pileta.

Uno de los principales damnificados fue Navarro, cuyo Audi A1 se encontraba justamente bajo la escalera, en la cochera número 10, y sufrió algunos abollones y salpicaduras de cemento. Jaime Sachs, dueño del primer piso, fue otro de los afectados, relató Hyón.

Navarro, apenas se produjo el incidente, primero intentó infructuosamente que los obreros frenaran los trabajos. Luego llamó a Defensa Civil y a la Guardia Urbana Municipal (GUM), que realizaron las primeras constataciones. Escribanos particulares también registraron los daños.

El consenso inicial entre las partes obligará a la empresa a remover los escombros y reconstruir el muro, tareas que luego deberá constatar Hyón. Y, según contó Navarro, la cooperativa le pidió un presupuesto para la reparación del Audi.

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