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El municipio afronta 90 juicios por el mal estado de las veredas

Son causas iniciadas desde 2011. Este año ya suman 30 y hay 9 con sentencia firme. La Intendencia presupuestó pagar en el período actual casi 370 mil pesos por los litigios.

Domingo 12 de Agosto de 2012

En el último año y medio, ya pesan sobre las espaldas de la Municipalidad 90 juicios de los rosarinos que se cayeron y se lastimaron debido al mal estado de las veredas. En 2011 se registraron 60 y en lo que va de este período son 30. Del número total, hay nueve con sentencia firme y presupuestados por los que la Intendencia deberá pagar 369.271 pesos.

   La semana pasada, la Justicia responsabilizó a la Municipalidad y a la petrolera Esso de las lesiones que una mujer que caminaba con su bebé en brazos sufrió el 13 de junio de 2008 al caerse en la vereda en Oroño y 9 de Julio. Al flamante fallo le anteceden los de las siguientes fechas: mayo de 2011, agosto y diciembre de 2010, sólo por citar algunos. En cada caso, los resarcimientos fueron de 46 mil, 100 mil y 180 mil pesos por lesiones que las víctimas habían sufrido en marzo, agosto y septiembre de 2006, 2007 y 2005, respectivamente, siempre por caídas en veredas rotas.

.    De los datos se obtiene una primera conclusión. Hay casi una relación periódica entre la fecha de los accidentes y las resoluciones judiciales. Además de otra mirada más llamativa: la vereda de Oroño y 9 de Julio sigue rota. ¿Por qué?. “Es un tema trillado y la Municipalidad no hace nada”, dijo el concejal radical Jorge Boasso. Dos años atrás, el edil propuso el Concurso Anual Veredas Cumplidoras, que premiaría a diez vecinos por distrito entre quienes se encontraran al día con la tasa general de inmuebles (TGI).

   Pero, no por recurrente es menor la vigencia del tema. “Como presidente de la comisión de Obras Públicas, el martes planteé la necesidad de citar a las secretarías de Obras Públicas y de Gobierno de la Municipalidad para que informen cuál es la situación de las veredas, con el ánimo de encontrar una solución definitiva”, comentó el concejal Héctor Cavallero. Y fundamentó su preocupación: “En los barrios faltan veredas o están hechas en distintos niveles y en el centro el estado es alevoso”. Además, explicó que hace tiempo solicitó sin éxito la lista y el estado de los juicios que se sustancian por este tema.

   Belén García y Mélani Rojo son alumnas de 4º año de la modalidad Humanidad del colegio Los Angeles y esta semana visitaron el Centro de Rehabilitación para Personas con Discapacidad Visual, Luis Braille, de España 528. El objetivo fue tener de primera mano el testimonio de sus integrantes. ¿Cómo hacen para circular con veredas rotas? Con este interrogante como fondo, el 29 de agosto las adolescentes llevarán propuestas al Concejo, cuando sean concejales por un día. “Ordenanzas hay, deberían cumplirse”, comentaron entusiasmadas con la proyección que tendrá la tarea.

   “El 24 de enero me caí en Pueyrredón y 9 de Julio en una vereda que está levantada por las raíces de un árbol, me corté tanto que la sangre no paraba, tuve que tomar antibióticos durante mucho tiempo por la infección, por la mugre que había y la suciedad de los perros”, relató Graciela Ramírez, mientras mostraba las huellas de aquel tropezón memorable que le dejó dos visibles cicatrices sobre las rótula y tres meses de recuperación. A pesar del disgusto la mujer, que también se lastimó las manos para evitar golpear con la cara, no inició acciones contra la Municipalidad por no haber previsto esa trampa de ramas y baldosas levantadas.

A Tribunales. “Son muchas más las caídas que los juicios”, dijo María Paula Arias, quien patrocinó a la mujer accidentada en Oroño y 9 de Julio y que ahora la Municipalidad deberá resarcir con unos 30 mil pesos. Y aseguró que la gente evita la instancia judicial por miedo a tener problemas, además de que existe falta de información sobre cómo proceder.

   El 13 de junio de 2008, la mujer y su hijo circulaban por Oroño y 9 de Julio y se cayó porque la vereda tenía un hundimiento de entre 6 y 7 centímetros, con lajas rotas y sueltas. Por el golpe se lesionó el tobillo que terminó con una lesión parcial y permanente de incapacidad que lo afecta en un 3 por ciento (dejó inestabilidad como secuela). La escena conmovió a dos jóvenes que pasaban por el lugar y que le dejaron sus datos para actuar como testigos.

   Las acciones judiciales no tardaron en llegar. “Pudimos probar el estado de la vereda, el daño y el hecho”, explicó la abogada. Y contó que la defensa del Palacio de los Leones adujo en el Tribunal que ni los vecinos ni el frentista habían anoticiado el estado defectuoso de la acera. “La jueza consideró que eso no es óbice para eludir la responsabilidad que le compete a la Municipalidad”, argumentó.

En el caso de las aceras, como espacio público, el dominio corresponde a la Municipalidad y la conservación a los frentistas. Por eso, en un juicio la demanda va por partida doble y aunque es el gobierno el que suele responder primero, después puede iniciar lo que técnicamente se conoce como recurso de repetición contra el vecino que tiene a su cargo la vereda.

   “Las veredas son una emboscada; una de las cosas que dejó claro este juicio es que no se puede exigir a los transeúntes una atención extrema para evitar caídas”, sostuvo Arias. El Tribunal Colegiado de Responsabilidad Extracontractual Nº 2 avaló sus argumentos y calificó de “insoslayable” a la responsabilidad que le cabe al municipio.

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