Miércoles 10 de Diciembre de 2008
Los ganadores de los premios Nobel de economía, medicina y literatura, que hoy recibirán la distinción en Estocolmo, opinaron sobre el mundo que les ha tocado vivir y sobre el futuro.
Paul Krugman, ganador del premio Nobel de economía de este año, advirtió ayer que el mundo corre el riesgo de vivir una década marcada por una depresión similar a la experimentada por Japón en los 90.
El economista estadounidense pidió a las autoridades mundiales que gasten libremente para amortiguar la mordaz desaceleración global. "Un escenario que temo que veamos, en el mundo entero, es un equivalente a la década perdida de Japón, de los años 1990. Que veamos un mundo con tasas de interés cero, deflación, ninguna señal de recuperación y simplemente continúe así durante un período muy prolongado", sostuvo.
En tanto, el codescubridor del virus del sida, el francés Luc Montagnier, ganador del Nobel de medicina 2008, afirmó que espera que la transmisión del virus pueda ser eliminada antes del fin de su propia vida. El tiene 76 años. También se encargó de vaticinar que habrá una vacuna terapéutica "dentro de 4 a 5 años".
Por su parte, el escritor francés Jean-Marie Gustave Le Clézio dedicó ayer el tradicional discurso previo a la entrega del premio Nobel a Elvira, una indígena de la tribu panameña embera conocida por su talento de narradora y a todos los escritores del mundo que han ejercido influencia sobre él, desde Wole Soyinka y Juan Rulfo hasta José María Arguedas y Octavio Paz. También a un niño indígena que vio en la selva de Panamá y que le recordó los dos problemas cruciales que todavía siguen existiendo: la necesidad de alejar el hambre y de enseñarles a todos a leer y escribir. El ganador del Nobel de literatura 2008 hizo además una encendida defensa de la palabra hablada y escrita. "El lenguaje es el descubrimiento más fantástico de la humanidad. Sin éste no existiría ni la ciencia, ni la técnica ni las leyes, tampoco el arte o el amor. Pero sin la ayuda del narrador el lenguaje perdería su sustancia y no dejaría de ser otra cosa que un instrumento puramente virtual. Veo al escritor como una especia de guardián que da vida al lenguaje gracias a sus novelas, poesías u obras de teatro".