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El modelo económico que le cambió la cara a los empresarios

A diez años de la asunción de Néstor Kirchner como presidente, referentes del sector empresario, industrial y gremial repasaron las claves económicas que marcaron la década.

Domingo 26 de Mayo de 2013

A diez años de la asunción de Néstor Kirchner como presidente, referentes del sector empresario, industrial y gremial repasaron las claves económicas que marcaron la década.

   Después de los años 90, caracterizado por las privatizaciones, la convertibilidad y la especulación financiera, la Argentina quedó en una situación de vulnerabilidad que la Alianza no sólo no reparó sino que profundizó. Luego de ese proceso, la serie de medidas económicas implementadas por Néstor Kirchner desde 2003 lograron cambiar el rumbo del país. Sin embargo, algunos piensan que fue la consecuencia lógica después de una década menemista nefasta y otros alegan que cualquier paquete de medidas iba a dar como resultado algo mejor a lo que se vivía en aquel contexto no tan lejano.

   El economista rosarino Daniel Guida entiende que después de la crisis del 2001-2002, y tras la salida de la convertibilidad, la política económica se basó en dos pilares: el superávit fiscal primario y el superávit comercial, lo que permitió al Estado comenzar a desarrollar políticas activas para el conjunto de la sociedad y fundamentalmente para las empresas y pymes del sector industrial nacional. “Esto significó que se reactive la demanda”, puntualizó.

   En términos macroeconómicos, explicó que las políticas fueron abarcativas y los beneficios también. “La salida de la convertibilidad generó una situación muy competitiva para la industria. Por un lado, el consumo se empezó a dirigir a los productos nacionales y se empezaron a generar divisas que se canalizaron a través de políticas públicas que resultaron en beneficio de la industria. Se reabrieron puertas y se lograron nuevos puestos de trabajo de la mano de algo que antes había sido muy negativo, como fue el tipo de cambio”, indicó.

   A su juicio, “con el desendeudamiento, las tasas de interés bajaron sustancialmente y se hicieron cambios profundos en lo financiero en el comienzo del período y la relación con los bancos empezó a ser diferente, retomando tasas más razonables al desvincular el interés del valor del dólar”.

   Por su parte, Lucas Llach, economista y estudioso de la historia económica, conceptualizó brevemente los últimos diez años de gobierno. “El período 2003-2013 comenzó con una continuidad respecto a lo anterior (devaluar, arreglar las herencias de la crisis del 2002 y no mucho más) y poco a poco, sobre todo después de 2008, fue mutando hacia una política económica bastante similar a la del peronismo de los años 50: trabas al comercio exterior, algunas estatizaciones de empresas, inflación local no compensada por devaluación y un déficit fiscal creciente”, describió.

Rentabilidad empresaria. Consultado por las medidas económicas que marcaron estos diez años con los Kirchner en el poder, el economista rosarino doctorado en Harvard aseguró que el contexto general que influyó sobre las rentabilidades empresarias fue cambiando. “Del tipo de cambio alto a las dificultades del tipo de cambio atrasado, de un aporte impositivo bajo respecto al PBI, a la recaudación más alta de la historia. Luego hubo políticas específicas, muchas de ellas para compensar ciertas deficiencias del modelo, como la protección para amparar los aumentos de costos en dólares y algunos créditos estatales para compensar el nulo acceso al financiamiento privado de largo plazo”, deslizó.

   Apuntó algunas claves de la actualidad: “Hoy los grandes problemas que enfrenta un empresario para invertir y ampliar su capacidad productiva tienen que ver con defectos propios del modelo, esencialmente el costo del capital es altísimo porque no hay financiamiento, porque nadie quiere traer dólares a un país con control de cambios y porque los bienes de capital (en su mayoría importados) no son de fácil acceso; y el costo del trabajo es elevado por el atraso cambiario. Es la peor combinación posible”.

   Al hacer una comparación con la década menemista, dijo que “en los 90 tuvimos costo del capital bajo pero costo laboral alto; en la poscrisis, costo del capital alto (por el default) pero costo del trabajo bajo, por la devaluación”.

   Ricardo Diab, presidente de la Asociación Empresaria de Rosario (AER) también analizó la década kirchnerista: “Hasta 2011 el comercio venía creciendo, la industria estaba en la misma sintonía, pero después de ciertas pautas adoptadas por el gobierno se generó incertidumbre. En el bolsillo debe haber dinero, pero también tenemos que tener entusiasmo para hacer inversiones o comprar, con una sola variable no basta, el mercado tiene que ser previsible y como actualmente no lo es, la gente se frenó y empezó a dudar”, dijo.

   No obstante, destacó la evolución del modelo económico desde 2003 por las políticas que beneficiaron al mercado interno, lo cual que generó un derrame en lo social y en la distribución de los ingresos. “Se dieron una serie de componentes que hicieron notables los avances en la economía, el campo también comenzó a invertir con la compra de inmuebles y vehículos. Por eso creo que el fortalecimiento del mercado interno dio muchos años de efectivo crecimiento”, consideró y también recordó que “veníamos de una debacle del 2001” y apuntó que “cualquier cosa podía llegar a ser mejor, pero lo que nos tocó fue mucho mejor y eso se notó claramente en el sector industrial, comercial y de servicios”.

   En ese sentido, Osvaldo Cornide, presidente de la Confederación de la Mediana Empresa (Came) coincidió en que el período de 2003 en adelante fue fructífero “porque hubo una fuerte reactivación de la estructura industrial y consecuentemente de la comercial; porque al reactivarse el aparato industrial permitió más empleo y más salarios, lo cual derramó sobre el consumo interno y eso favoreció al comercio”, dijo.

   Del mismo modo, Guillermo Moretti, de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), coincidió en que para pensar la década que es menester retrotraerse a 2001. “Lo que sucedió en Argentina fue un cambio de paradigma, dejamos de lado la patria financiera y empezamos con la patria productiva, esto no quiere decir que estemos de acuerdo con todo lo que se hizo, pero sí con el cambio de paradigma”, sintetizó.

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