Domingo 20 de Septiembre de 2009
La policía quizás nunca sabrá el móvil del asesinato de una estudiante de postgrado de la Universidad de Yale (New Haven, Connecticut) cuyo cadáver apareció detrás de una pared de un laboratorio, dijo ayer el jefe de la policía local.
La víctima, Annie Marie Le, de 24 años y raíces orientales, fue encontrada muerta en el sótano del laboratorio donde cumplía sus estudios de medicina y farmacología, en la reconocida Universidad de Yale. La joven falleció por asfixia el mismo día en que iba a casarse en Nueva York con su novio Jonathan Widawsky, un estudiante de postgrado en la Universidad de Columbia.
El hecho se suma a una serie de intimidaciones que sufrieron estudiantes de otras universidades. Pero la policía está convencida de que éste crimen no tuvo una víctima al azar sino que, por el contrario, Annie fue el blanco elegido “de forma estudiada” por su matador.
“La única persona que conoce el motivo es el sospechoso”, dijo el jefe James Lewis a The Associated Press en una entrevista telefónica. “Esto sucede en muchos casos. Nunca lo sabes del todo a menos que la persona confiese, y en este caso aún es muy pronto para saberlo”.
El sospechoso. Raymond Clark III, un técnico que trabajaba en el laboratorio donde la estudiante Annie Le hacía sus investigaciones, fue arrestado el jueves, un día después de que las autoridades tomaran muestras de su ADN y las compararan con evidencia encontrada en la escena del crimen. Su fianza fue fijada en tres millones de dólares y aún no ha hecho una declaración formal de inocencia o culpabilidad.
La oficina del abogado de oficio que representa a Clark no respondió sobre el caso.
Lewis dijo que no se prevén concretar más arrestos, pero que los investigadores examinan cientos de piezas de evidencia. Agregó que la policía había vigilado a otras personas antes de concentrarse en Clark.
Según un funcionario policial que habló bajo condición de no ser identificado porque muchos detalles de la investigación siguen siendo confidenciales, algunos trabajadores de Yale dijeron que Clark era un “maniático del control” que solía discutir con compañeros de trabajo porque no quería que tocaran las jaulas de ratones a su cargo. Los investigadores buscan determinar si ese tipo de actitudes pudo haber generado un enfrentamiento con Le.
Clark intentó esconder evidencia incluso cuando los investigadores estaban en el mismo laboratorio, dijeron las autoridades. El domingo jugó un partido de softbol mientras el cuerpo de Le era encontrado, oculto en un recoveco de una pared de ese laboratorio.
Un investigador vio a Clark cuando intentaba lavar equipo de limpieza que tenía manchas de sangre.
Las autoridades también encontraron registros que indican que Clark, también de 24 años, limpió áreas donde estuvo Le antes de desaparecer el 8 de septiembre.
A pesar de esos esfuerzos, la policía halló evidencias de ADN del sospechoso y de la víctima en un cielorraso y en el espacio donde se halló el cadáver.
La policía acusó el jueves a Clark de asesinato y lo arrestó en un motel un día después de tomarle muestras de ADN.
El trabajo de Le consistía en hacer experimentos con ratones para investigar enzimas que pudieran facilitar tratamientos contra el cáncer, la diabetes y la distrofia muscular. La labor de Clark incluía limpiar los pisos y las jaulas de los animales.
Ann Turner, directora de la Asociación Estadounidense de Ciencia con Animales de Laboratorio, admitió que “hay una brecha en cualquier lugar de trabajo donde tienes personas con un nivel de educación más elevado y otras sin educación”, dijo, y agregó que esa diferencia no tiene por qué derivar en tensiones.l