Jueves 18 de Septiembre de 2014
Nunca, en los 73 años de vida que llevo, escuché que un administrador político electo emitiera esta declaración: “No tengo la varita mágica”. Considero que no debe ser tomado por el ciudadano como un acto de humildad o de sinceridad. Si el ciudadano tiene memoria, recordará que este mismo funcionario, cuando destituyó al anterior ministro de Seguridad (por el horario de un partido de fútbol), aclaró que los ministros son miembros que deben cumplir con las órdenes del administrador, y aunque reconocía que Lamberto no era un técnico en seguridad, lo que venía en el futuro eran sólo cuestiones políticas. Realmente, como ciudadano, no quisiera estar en la conciencia de todo ese segmento de la sociedad que por su estándar de vida ha podido acceder a una instrucción académica y que hoy deban asumir que estos personajes (en los cuales deposito su confianza por ser instruidos como ellos) los defraudaron. Asumo que mientras es más elevada la preparación académica, es más doloroso aceptar esta situación, pero peor será el resultado si siguen sin aceptar la realidad.
Julio R. Sánchez
DNI 6.043.532