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El Messi argentino en Vietnam, un fútbol que ya volvió

Sebastián Merlo es el único argentino en esa liga y ponderó al gobierno de Vietnam que controló la pandemia y no tiene muertos por el Covd-19

Viernes 29 de Mayo de 2020

Su nombre no irrumpe en las grandes marquesinas europeas. Pero tiene luz propia en Asia. La historia deportiva de Sebastián Merlo marca que en Vietnam lo tienen catalogado como el Messi de esa nación. Quizá sea por los casi 170 goles que facturó en Da Nang en la década que estuvo. También indica que nació en el pequeño pueblo cordobés de Jovita (sur de Córdoba) y está identificado con el fútbol de la Pampeana debido a que vistió la casaca de Ferro de Alvear. El presente lo encuentra en club Nam Dinh, ya que fichó a principio de año, situado a una hora de la capital Hanói. No obstante, el único jugador argentino en la exótica liga le confesó a Ovación cómo fue que ese diminuto país plagado con más de 95 millones de personas pudo vencer al coronavirus, ya que no sufrió ningún deceso y los infectados alcanzan apenas 327 casos, de los cuales 278 ya fueron dados de alta y solo hay 49 personas con el virus activo hasta ayer. “Hay fútbol porque hicieron todo perfecto”, destacó el delantero en el prólogo de la charla. “Vietnam hizo todo bien desde antes de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) decretara al Covid-19 pandemia y tomó medidas preventivas, que fueron respetadas a rajatabla y hoy nos permite hacer vida normal otra vez”, enfatizó.

   Si bien la pandemia obligó a estar a todos en el vestuario hasta nuevo aviso, el pasado viernes se reactivó el fútbol. Y con todo. Se llenaron casi todos los estadios. Merlo defiende ahora a Nam Dinh. “Fue muy lindo volver a jugar. La cancha estaba al palo. Jugamos por la Copa Nacional, mientras que el torneo local arrancará el 5 de junio”, afirma de movida Sebastián. “Acá la cuarentena, por así llamarla, fue del 1º de abril al 17. Mientras que desde principio de mayo volvimos todos a hacer vida normal”, apuntó antes de bucear en varios temas.

   “Lo que hizo Vietman fue genial. Sigo analizando y buscando alguna explicación, y no la entiendo. Fueron capaces de superar al virus. Eso sí, cumplieron con todo a rajatabla. Es para darles un abrazo a todos”, apuntó con orgullo este cordobés que está casado con Carolina y tiene dos hijos: Cala y Blas.

¿Qué pensás cuando en Vietnam te dicen y conocen como el Messi de esa nación?

"Es muy loco que me digan Messi. Me río, ja. Qué se yo, me pusieron así y quedó" Es muy loco. Me río, ja. Qué se yo, me pusieron así en su momento y quedó. Ellos lo toman de esa manera y soy respetuoso porque acá cuando te dicen algo, es por algo. Creo que si me apodaron así, y salvando las diferencias con Leo, es porque algo bien habré hecho. Lo tomo como un lindo reconocimiento a estos 11 años de trabajo que llevo en este país.

¿Y qué se te cruza por la cabeza cuando ves que sos uno de los máximos goleadores de la historia en la liga?

Uno siempre soñó con ser jugador y hacer una linda carrera. Como delantero siempre vivo por el gol, pero debo admitir que acá me fue muy bien porque hice más de 140 goles en torneos oficiales y casi 30 en copas internacionales. Es un orgullo ser el segundo artillero de la historia de esta liga, por supuesto. No lo esperaba, pero lo disfruto y soy feliz cuando veo que tanto esfuerzo valió la pena.

¿Es verdad que en Da Nang sos ídolo?

Estuve como diez años jugando ahí, y la verdad es que siempre sentí algo especial por ese club. Tuve la suerte de que la gente me brindó mucho afecto y dejé una buena imagen. El cariño que me siguen dando es algo fenomenal. Cada vez que jugábamos, el estadio coreaba mi nombre, y eso es algo que a uno lo llenaba porque habla del respeto y consideración que el hincha tiene por uno.

¿Tenés 35 años y cuerda para rato?

No, no creo. Sé la edad que tengo y las responsabilidades que uno debe afrontar. Lo que hice en su momento tengo que ratificarlo cada fin de semana en la cancha. No me pongo fecha de vencimiento. Eso sí, disfruto el día a día a full hasta que vea que me empieza a costar entrenarme. Por ahora, eso está muy lejos, ja.

¿El fútbol es una copia fiel de lo que juegan en Inglaterra?

Totalmente. Acá hay un vértigo impresionante. Los delanteros somos los que más corremos. El juego es muy físico. Obvio que nos falta ese jugador que haga la pausa en el momento justo, el enganche, que acá no hay. En este sentido, todos agarran la lanza y van al frente como locos. Lo bueno es que al ser alto y llevarme bien con el cabezazo, este juego me favorece un poco más también.

¿Y cómo te llevás con las altas temperaturas?

Tuve la suerte de adaptarme rápido, pero es todo un tema ese. Acá hay muchísima temperatura y humedad. Hoy en día, que no estamos en verano, hace 38 grados...imaginate cómo es jugar así, incluso con más calor.

¿Pudiste jugar algún partido en la selección?

No. Si bien me nacionalicé en 2017, lo cierto es que la Federación de acá no acepta a los nacionalizados. Si bien hubiese sido algo hermoso, lo cierto es que tampoco me quejo porque estoy cómodo en este país, y eso es suficiente. Lógico que soy un agradecido al pueblo por haberme dado la nacionalidad. No es fácil, pero luego de tanto tiempo la obtuve.

¿Cómo fue volver a jugar y a cancha llena?

Una alegría tremenda ante todo. Luego de dos meses de parate oficial, el viernes pasado se largó la Copa Nacional. El sábado (mañana) tenemos nueva fecha, mientras que el 5 de junio arranca el torneo oficial. Pero fue algo muy lindo jugar de local con Nam Dinh, y a cancha llena. Supuestamente el estadio debía funcionar al 50 por ciento...pero se llenó. Una linda locura se vivió ese día.

¿Hubo abrazos en los goles?

La recomendación fue evitar el contacto, pero en esos momentos fue imposible. Nos abrazamos todos como si estuviésemos en un partido normal o directamente lo vivimos como si el virus nunca existió.

Ni barbijos tenían.

No, pese a que acá es normal que lo usen cuando están resfriados.

¿Y cómo analizás ese fenoméno que siendo un país con más de 95 millones de personas no hubo un fallecido por coronavirus, y sufrió una bajísima tasa de infectados?

Es realmente admirable lo que hizo el gobierno de acá. Debo admitir que tuve miedo al inicio porque pensé que esto iba a ser un loquero por la cantidad de contagiados que iba a haber. Con una población tan grande y encima en frontera con China pensé en lo peor. Pero Vietnam hizo todo perfecto. Por ejemplo, no hubo cuarentena obligatoria. Sólo cuarentena social. No querían congregaciones de más de 20 personas. A eso hay que sumarle que sólo cerraron los hoteles, restaurantes, bares y karaokes, que son los que más gente reúnen. Suspendieron provisoriamente grandes eventos musicales y deportivos. Y fueron ganando una batalla. Es para tomar ejemplo y plasmarlo en cualquier parte del mundo. La sociedad cumplió a rajatabla con las indicaciones. El vietnamita es muy obediente por naturaleza. No subestima nada. Todos van para el mismo lado, tirando juntos. Sea la clase social que sea. Es admirable. Por todo esto es que no hubo un muerto y sólo se conocieron poco más de 300 casos de infectados.

¿Pero estuvieron varias semanas sin salir?

A ver. A fin de enero, cuando ni siquiera la Organización Mundial de la Salud decretó pandemia al coronavirus, Vietnam no dejó ingresar gente de China y Corea. Fue el día después de que el 23 detectó el primer caso. Esa fue la primera medida que todos vimos como algo llamativo. Y a los que llegaban a los aeropuertos, ter-minales de buses y marítimas, se les tomaba la fiebre y hacían test. Y, si estaban bien, se les dejaba en claro que para entrar al país debían hacer dos semanas de confinamiento en escuelas o colegios militares. Prevención a la máxima expresión te diría. A quien no le gustara, se volvía ahí nomás a su país u otro destino que deseaba. El gobierno fue clave. A eso hay que sumarle que la gente de acá colaboró al máximo porque sólo salía para ir a trabajar o cumplir con otras obligaciones. Mirá que esta nación es un hormiguero, pero a las seis de la tarde, ya no se veía a casi nadie por las calles. Eso habla de la voluntad por contribuir con el estado.

¿Y cómo controlaban, y siguen haciéndolo, a los contagiados?

Cerrando las aldeas. Incluso, cuando había un sospechoso, se les ordenaba no salir. Y mirá que hablo de una población entre 10 mil y 15 mil personas en cada una de las aldeas. No importaba, se cerraba igual por dos semanas y nadie decía nada. Al contrario, colaboraban porque sabían, y saben en realidad, que si el virus se propaga hace un desastre a nivel país. Sobre todo porque hay ciudades que no cuentan con un sistema sanitario tan complejo como pueden llegar a tener en las grandes urbes. Era cuidarse o infectarse. Hicieron lo correcto, pero a consciencia. A medida que veía cómo reaccionaba la gente empecé a no tener tanto miedo porque notaba que estaban haciendo lo correcto.

Convengamos que es complejo poder controlar a 95 millones de personas.

Sí, pero a la vez el gobierno enviaba investigadores privados si algún sospechoso se movía de aldea o ciudad. Y detrás de eso hacía un relevamiento de cada paso que había dado esa persona para poder hacer test a los habitantes que supuestamente habían estado en contacto con ese individuo. No dejaron detalles librados al azar. Este país es como Buenos Aires, con la diferencia que somos más de 95 millones de personas. Es un hormiguero literal esto. Hay que verlo o estar para creerlo. Por eso es admirable lo que hizo ante la pandemia.

¿Entonces problemas de abastecimiento nunca hubo?

Jamás. Ese es el otro tema a destacar. Cuando se hizo esa cuarentena social se decidió además no exportar más arroz, que es uno de los mayores ingresos de la nación, porque priorizó abastecer al pueblo.

¿Y cómo reaccionaron las diferentes clases sociales?

"Acá está el rico y el pobre. Y no hacen diferencias a la hora de pensar en positivo para el país" Mirá, acá está el rico y el pobre. Y entre ellos no hacen diferencias a la hora de pensar en algo positivo para el país. Es un pueblo que pasó por grandes acontecimientos y tienen en claro que la única forma de salir adelante en ciertas cuestiones es estando unidos. A eso le sumo que un tipo puede bajar de su Rolls Royce y se pone a comer como uno más en un restorán callejero al lado de una persona que no tiene nada o anda en bicicleta. No hacen diferencias. Nos pasa en las prácticas, que van en autos de alta gama o caminando, y se ponen a hablar con nosotros con simpleza, y no haciendo alarde de lo que uno tiene o no. Acá se preocupan por vivir la vida y ser felices.

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La ciudad de Hanoi es un verdadero hormiguero, pero no hubo muertos por el Covid-19

La ciudad de Hanoi es un verdadero hormiguero, pero no hubo muertos por el Covid-19

Es que pasaron por guerras y enfermedades que los marcó como sociedad.

Y los potenció en todo sentido. Por ejemplo, la guerra de Vietnam, que es más conocida por el mundo, le dejó muchas enseñanzas puertas adentro. Y ahora las generaciones se pasan la receta de trabajar y vivir felices ante todo. No es un país rico, pero es un ejemplo de vida. Tratan de disfrutar todo. No se quejan por nada. Si tienen que dormir arriba de la moto, lo hacen como también si deben hacerlo en una buena cama, o en el mismo piso. Me pasó ver compañeros que me decían «no te quejes y descansá» cuando les decía que el colchón era duro. Esas pequeñas cosas marcan la diferencia y te hacen pensar que lo material no es todo en la vida.

En definitiva, ¿la gente ya hace vida normal?

Totalmente. Funciona casi todo, porque aún no abrieron algunos pocos restoranes, pero después reabrió todo y por eso la gente hace vida normal. Como si el virus nunca hubiese existido. Y eso es posible porque en su momento se hizo todo a la perfección en materia de prevención. Vietnam es un ejemplo a seguir. Ojalá que Argentina puede vencer este virus pronto. Lo que se ve desde afuera es que se están haciendo bien las cosas. Pero hay que seguir y la gente debe cuidarse.

Entre la guerra y el respeto a Ho Chi Minh

El pasado 30 de abril se celebró en toda Vietnam el 45º aniversario del final de la guerra y la reunificación entre el Norte y el Sur. “La gente toma esa fecha como un ritual. Todos festejaron como siempre, en familia. Las calles se poblaron. Es algo muy fuerte ver a todos gozando durante dos o tres días. Se alborota todo acá. Es una fecha con mucho sentido de pertenencia”, graficó Sebastián Merlo a la hora de graficar la movida que hubo en medio de la pandemia. El cordobés luego ponderó lo que representa la imagen del ex líder comunista y ex presidente de Vietnam del Norte, Ho Chi Minh. “Uf, es más que Dios te diría. Es una figura amada por todos”, puntualizó.

   El país asiático acumulaba diez días sin cuarentena cuando coincidieron los 45 años del fin del conflicto bélico que sacudió a la pequeña nación y puso de rodillas a Estados Unidos. “Para ellos, esa fecha es patriótica. No los detiene nadie y celebran con orgullo ese día”, declaró Merlo.

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Merlo y su familia. Su esposa está en uno de los túneles usados en la guerra.

Merlo y su familia. Su esposa está en uno de los túneles usados en la guerra.

¿Es verdad que la imagen de Ho Chi Minh es más fuerte, en muchos casos, que la de Dios?

Ni hablar. Es así, tal cual. Me pasó que cuando gané mi primer campeonato nos fuimos con el club hasta Hanói para agradecerle y rendirle tributo a Ho Chi Minh, que está embalsamado. Fuimos hasta su tumba, algo que por ahí en otros lados es impensado llegar a hacer algo similar. Pero acá no. Es una imagen muy fuerte, respetada y valorada en todos los sentidos. Es un Dios, es así.

“No como animales”

“La cultura y variedad de comida que tiene Vietman es impresionante. Sobre todo en frutas y vegetales”, afirmó Merlo antes de aclarar que “no como animales, de las distintas razas y especies que se ofrecen, como muchas personas lo hacen de manera habitual”. El cordobés sostuvo que “me acostumbré a ver gente que mastica y escupe la comida al piso, que es otro hábito en este continente. Incluso ahora lo hago, pese a que el inicio era chocante”. A la vez confesó que “una de las cosas que más me llamó la atención al principio fue ver que en la calle venden el huevo con el pollito adentro. Lo cocinan con una vela y cuando está a punto, lo pelan y comen ahí nomás”.

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Otra cultura. Un perro es ofrecido como comestible en el país asiático.

Otra cultura. Un perro es ofrecido como comestible en el país asiático.

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