Martes 23 de Junio de 2015
Muchas cosas tendría para decir sobre esta institución desde mi experiencia de 30 años como numeraria. Empecemos por el mensaje central en cuanto a sus miembros: "cristianos corrientes en medio del mundo" (un poco para contrastar con los religiosos a quienes les tienen una especie de alergia fundacional). Tanto estando dentro, pero mucho más patente si se sale de la institución, el primer gran engaño del que la persona se desayuna es que de ciudadano corriente no tiene nada: a nivel laboral, previsional, impositivo, familiar, social, cultural, económico, legal y un largo etcétera. Las consecuencias son muy graves y la institución no se responsabiliza de esa grave mentira. Ninguna ley civil ni eclesiástica nos protege. En una palabra "andá a cantarle a Gardel" o que "Dios te lo pague" (30 años a su santo servicio) pero doy fe de que mira para otro lado.
María Alejandra Romano / DNI 13.588.114