Domingo 06 de Febrero de 2011
“A nivel internacional, no hay nada como el sistema de rescates y sanitario como el que existe aquí, en el Aconcagua, que es único comparado con otras montañas similares en altura”, afirmó Miguel Doura, el artista plástico que vive en el “techo de América” durante el verano desde hace ocho años.
Como un observador ajeno al montañismo deportivo, pero que vive de cerca las experiencias extremas, Doura dijo que “el sistema se ha ido puliendo muchísimo, tanto sea por logros como por errores”.
“En el Himalaya, tenés que pagar varios miles de dólares antes para que un helicóptero vaya a buscarte y te deje en un pueblito por allí tirado; aquí, con el pago de tu permiso al parque tenés asegurada tu evacuación, si la meteorología lo permite”, aseguró.
Luego contó que “con el helicopterista actual, Horacio «El Duro» Freschi, sabemos que va intentar dar mucho más de lo esperado”, y agregó que “antes de subir, cada andinista es chequeado por médicos, de los cuales, muchos de ellos tienen varias temporadas viniendo aquí a la altura”.
Esos profesionales, siguió, “cada vez que aparece una situación, se mantienen en comunicación radial evaluando constantemente el estado de las personas que estén en ese momento necesitadas”.
También contó que durante enero último, mes pico de la temporada, se mantuvo un cuerpo médico fijo a 5.500 metros de altitud, en el campamento Nido de Cóndores, algo que “no existe en ninguna parte del planeta”.
Además destacó que la patrulla de rescate (los Papa-Lima) mejoró su propio equipo y que existen herramientas de rescate stand-by en diferentes alturas de la montaña para ser utilizadas según las necesidades.
“Muchos de estos equipos fueron donados por una fundación, como el último refugio de emergencia que ha sido montado a principios de diciembre a 6.000 metros de altura en el campamento Cólera”, recordó.